Ver la Versión Completa : La siguiente frase es mentira: La anterior frase es cierta.
http://www.apocalipsis.org/door.jpg
El hombre de la izquierda preguntó al de la derecha:
-Oye, ¿tienes tabaco?
El de la derecha respondió:
-No.
Y sacó una pitillera y le ofreció un cigarrillo. Luego apuntó:
-Ahí viene alguien.
El hombre de la izquierda, con la mano a modo de visera para evitar el sol, oteó el camino.
Comentó:
-No lo veo.
Ambos se pusieron los sombreros y se ajustaron el nudo de la corbata, a continuación permanecieron muy firmes.
Cada uno en su posición, delante de la puerta correspondiente.
A los pocos minutos un hombre llegó hasta ellos, tenía un aire despistado y toda la pinta de haber recorrido muchos kilómetros a pie.
Sacó unas gafas del bolsillo de la camisa, se las puso con un gesto que denotaba cierta torpeza y contempló la escena.
Dos puertas y dos guardianes.
-¿Y bien?- preguntó.
El hombre de la derecha comenzó la frase:
-Una puerta es la salida...
El de la izquierda la terminó:
-...y la otra es una muerte horrible.
-¿Y vosotros?- inquirió.
El hombre de la izquierda comenzó la frase:
-Solo uno de los dos miente siempre...
El de la derecha la terminó:
-...y el otro siempre dice la verdad.
-Hum...- el recién llegado se rascaba la cabeza. Escudriñó el lugar con la mirada, concluyó que no parecía existir otro camino para llegar al otro lado del muro.
Uno de los dos guardianes carraspeó y matizó:
-Tiene derecho a una pregunta.
-¿Sólo una?
Ambos guardianes sonrieron, el de la izquierda dijo:
-Sí.
El visitante se tomó su tiempo, se alejó de los dos hombres y se sentó en una pequeña roca que había en el camino. Pasó bastante rato hablando consigo mismo en voz baja, hasta que por fin llegó a razonar una decisión.
Se levantó y se acercó a los guardianes, uno de los cuales cubría un tímido bostezo con la mano.
-¿A cual de nosotros quiere preguntar?
-Me es indiferente.- dijo el recién llegado con gesto triunfal.
Se acercó al guardián de la derecha y lanzó la pregunta:
-Bien, si yo le preguntase a tu compañero cual es la puerta que me conduce a la salida ¿cual crees que me diría él que es?
El guardián de la izquierda apenas se lo pensó:
-La que está justo detrás de mí.
El hombre sonrió, se quitó las gafas y las devolvió al bolsillo y se dirigió orgulloso a la puerta contraria a la señalada. La abrió y entró con paso firme y decidido. La puerta se cerró sola al instante.
El hombre de la izquierda recordó el cigarrillo y lo rescató de las profundidades del bolsillo de la chaqueta.
El de la derecha lo observó y decidió también sacar uno.
Se tanteó el traje en busca de un mechero.
Entonces el hombre de la derecha le dijo al de la izquierda:
-Oye, no tendrás fuego ¿no?
El de la izquierda encendió una cerilla frotando con un gesto rápido la cabeza de la misma contra el marco de la puerta. Tras está se oyó un grito, que poco a poco se fue apagando. Respondió:
-No.
Y le ofreció el paquete de cerillas.
}:-D
PD: Sí, lo acabo de postear en mi blog y tal que para algo lo uso, pero lo repego en el foro para ver si os animais y empezais a pegar textos vuestros.
Quiero cuentos y todas las historias enfermas que se os puedan cocer en la cabeza, si algo he apreciado mucho del fin último del foro son esos regalos que me encontraba de vez en cuando en los subforos plagados de gente con aires de grandeza literarios.
Y aprecio muchísimo toda forma de creatividad así que repescar cosas que tengais escritas o comenzar a hacer pruebas con las que se os ocurren y no habeis plasmado en letras.
O jugar a los microrelatos, que son sencillos y divertidos.
kada kual tiene sus historias y algunos las plasman.
Algún día desvelaré mi blog. (O no)
:)
Me recuerda a dentro del laberinto (con el Bowie).
Dr Pitingo
19-oct-2007, 09:39
Lo de la frase "yo siempre digo mentiras" es un problema de lógica...
Si una persona dice la frase "yo siempre miento" ¿esta diciendo la verdad o esta mintiendo? si es verdad que siempre miente, entonces en este momento no ha mentido y por lo tanto no es verdad lo de que siempre miente, por lo que es mentira, pues ya dicho la verdad....
Por el contrario, si esta mintiendo, entonces al decir que siempre miente esta diciendo una verdad, por lo que tambien es falso...
Y así se le pueden dar mil vueltas a esa frase...
Pitufo Cabrón
19-oct-2007, 12:51
Es verdad. Tú mismo has demostrado que esa frase es inconsistente. Así que no es que mole o no mole es que es simplemente una estupidez.
Ahora pensad en ésta:
En un pueblo hay un solo barbero que es muy respetado. Ese barbero afeita a todos los hombres que no se afeitan ellos mismos. ¿Quién afeita entonces al babero?
¿Quién afeita entonces al babero?
Un babero no se afeita.
Resuelto.
Dr Pitingo
19-oct-2007, 12:54
Las mujeres?
El mismo?
Otro hombre que si se afeita a sí mismo?
Dr Pitingo
19-oct-2007, 12:54
Mi frase es mucho mas chunga... mola mas! ueeeeeeeee!
Pitufo Cabrón
19-oct-2007, 12:54
Un 10 para todos en Lógica.
En un pueblo hay un solo barbero que es muy respetado. Ese barbero afeita a todos los hombres que no se afeitan ellos mismos. ¿Quién afeita entonces al babero?
Su puta madre.
Cualquier mujer del pueblo.
Ahora, que se prepare a sufrir cortes a mansalva...
Pero el planteamiento del dilema de gandalf es muy sosuno. Mejor así :
En un pueblo hay un solo chapero que es muy respetado. Ese chapero masturba a todos los hombres que no se masturban ellos mismos. ¿Quién masturba entonces al capero?
El mismo que afeita al babero?
TonyMontana
19-oct-2007, 21:47
Hace tiempo quise ser escritor.
Pero después de comparar lo que yo escribo con lo que escriben otros, me da a mí que tendría más posibilidades de recibir aclamaciones sexando pollos que juntando letras.
Para muestra, un botón, un relato escrito hace años, basado, más o menos, en hechos reales.
Nochevieja
Cuando llegamos a la casa de Rubén recordé inmediatamente los veranos de mi niñez pasados la alta montaña asturleonesa. La casa de Rubén tenía un solo piso y el techo plano, como si hubiera sido diseñada aprisa y corriendo, y de hecho creo que así era. Nos llenamos de barro en el camino hacia la puerta y yo tenía miedo de caer porque la oscuridad era total y la niebla eliminaba toda posibilidad de orientación. Rubén se entretuvo un rato con los perros y yo pensé que tendrían frío, estuve a punto de sugerir que los dejáramos entrar, pero luego rechacé la idea.
Entonces encendió unas velas que estaban en una mesa al lado de la puerta.
-Así habrá algo de luz para que la gente vea dónde está la puerta – dijo.
Ahí entramos todos, Rubén, yo, David y Noelia, Elena y el Boni, el Rober y el Machuca con su hermana y su novia. Una vez dentro nos dimos cuenta de que hacía más frío que fuera. Nos salía vaho de la boca al hablar. Entramos a trompicones en el salón, la oscuridad era total. Rubén encendió un camping gas y entonces pudimos ver algo. La decoración era espantosa, me recordaba a las cabañas de monte de los cazadores que salen en las películas. Había cuadros horribles que escenas de caza con perros y ciervos, un búho disecado y copas en una vitrina que nunca se habían usado y que probablemente nunca se usarían. Vimos que en una mesa estaban ordenadas cuidadosamente varias botellas de vodka, ron y whisky, así como de refrescos de cola, naranja y limón. Los muebles estaban apartados contra la pared para dejar un amplio espacio en el centro del salón.
-Mira que preparadito está todo –dijo David.
-¡Toma, claro! –dijo Rubén
-Ah, ¿qué has venido antes a colocar las cosas?
-Claro, esta misma tarde he estado aquí.
Rubén se hizo con un mechero sucio y comenzó a encender unas velitas que estaban dispuestas por todo el salón, la cocina y el pasillo que conducía al cuarto de baño. Saqué mi mechero y me puse a la tarea también. Intenté bromear con él pero estaba algo frío. No supe si estaba demasiado ocupado ejerciendo de anfitrión o es que aún era pronto para que estuviéramos como antes de la gran pelea del verano, aunque se supone que ya habíamos hecho las paces.
Una vez encendidas las velas, Rubén, David y el Machuca se aplicaron a encender la chimenea, mientras los demás comentaban cosas de la casa y miraban sin discreción a la mesa de las bebidas.
Miré a la hermana del Machuca y le dije “va siendo hora de aclimatarse”, así que me quité el abrigo y la chaqueta de lana, y los coloqué con cuidado en una butaca que estaba en una esquina al lado de la chimenea. Por un momento barajé la posibilidad de intentar enrollarme con ella. De todos los presentes los dos únicos sin pareja éramos Rubén y yo. Sabía que si Rubén y yo competíamos por la misma chica yo perdería irremediablemente, pero pensé que Rubén no se atrevería a nada (en el improbable caso de que estuviera interesado en ella, ya que ella no era, desde luego, su tipo), estando su hermano delante. Luego me apliqué a mí mismo ese razonamiento (tampoco era mi tipo, y en el supuesto que lo tenga, desde luego que no era ella). Miré al Machuca y pensé que era mejor no hacer ninguna gilipollez.
Una vez estuvo la chimenea encendida David, Noelia y yo nos servimos unos cubatas, yo de vodka y ellos de ron. Después comenzaron a extraer diversos utensilios de sus bolsillos: una cajita de madera con marihuana, un trozo de hachís que parecía una rebanada de turrón de chocolate, varios librillos de papel y dos paquetes de tabaco. David me miró y soltó una de esas carcajadas que suele soltar cuando hay drogas de por medio. Entonces Rubén se acercó con una cajita de metal, la abrió y nos mostró el contenido. Dentro había marihuana, más verde y peor cortada que la de David y Noelia, y un par de porros ya liados.
-Ésta es la mía –dijo-, no sabía si ibais a traer, así que corté un poco. Tiene un par de semanas nada más.
-Sí, está un poco verde –dijo David.
-¿Nos hacemos un porrito? –dijo Noelia
-Venga va, me lo curro yo –dijo David- ¿Costo o María?
-Costo –dijo Noelia.
David comenzó a trabajar con mano experta y al poco ya tenía un porro perfectamente liado y bien encendido. Fumamos y bebimos durante un rato, riendo y bromeando. Rubén fue a por su cámara de fotos y comenzó a inmortalizar esa noche. Acabamos con el porro y los cubatas, entonces Noe se giró hacia David.
-¿Vamos a por eso ya?
David se giró hacia mí con esa expresión que pone cuando duda si hacer algo o no. Supe que de mi respuesta dependía la suya.
-Es un poco pronto –dije-, acabamos de llegar.
-Acabamos de llegar, Noe –dijo él-. Espérate un ratito si eso.
Entonces se acercó el Rober con un cubata en la mano. Los cuatro hablamos un poco, y después llegó Rubén. Sacó un porro de Marihuana ya liado de su cajita de metal y lo contempló como si estuviera sujetando un objeto abandonado por extraterrestres.
-Este me lo dio mi colega –dijo- es de la suya.
-Del Chimpi –me dijo David.
-Sí, podemos probarla si queréis.
David echó un vistazo al interior de la cajita metálica.
-Ahivá, si ya tiene otro hecho.
-Sí, el que no tiene mora es de la mía.
-Podemos probar los dos...
Encendimos los dos porros y nos los fuimos pasando. El del Chimpi me pareció falto de sabor, la de Rubén sabía a geranio.
-Rubén, ¿seguro que esto no es una lechuga?
Me miró con su cara de “estoy-cabreado-pero-no”, y luego reímos los cuatro. Se me acercó el Machuca.
-¿Ya estáis fumando?
-Ya ves, probando la cosecha del Rubén.
-¿Y qué tal?
-Bué, no está mal, tiene un ligero aroma a campo.
-Je, je –se rió-, a campo dice...
-Sí, un ligero aroma salvaje, como de alta montaña...
Miré a la hermana y a la novia del Machuca pensando que encontraría reprobación en sus miradas, pero estaban sonriendo. Devolví el porro a David y dije:
-Me voy a por otro cubata.
Entonces Elena y el Boni se acercaron a la ventana.
-Creo que ya están aquí –dijo Elena. Y es que aún faltaban por llegar Gloria, novia del Rober, y Lucía y Mamen, novias la una de la otra. Llegaban más tarde porque Mamen vivía en Madrid y habían tenido que ir a buscarla en coche.
Nos acercamos unos cuantos más y echamos un vistazo.
-Creo que he visto luces.
-Igual deberíamos llamarles por si se han perdido.
-No hay cobertura.
-Boni, salte y coge el coche a ver si les ves –dijo Elena.
El Boni obedeció y al cabo de un rato apareció un coche en la entrada. En él venían Gloria, Lucía y Mamen. Pero el Boni no apareció hasta un rato después. Se había perdido. De hecho, vimos pasar su coche a lo lejos un par de veces. La oscuridad era total y no debió de ver el camino.
-Ya estamos aquí –cantó Gloria nada más entrar por la puerta. Como siempre, era la más expresiva de todos.
Procedieron a saludarse y felicitarse el año de nuevo unos a otros mientras yo me fijé en ella. A la luz de las velas y la chimenea, no se le notaban las pecas de su piel blanca, su pelo rojo tenía una tonalidad como de lava fundida y su escote permitía adivinar sus pechos bien puestos. Maldije el hecho de que ella y el Rober estuvieran juntos como tantas veces lo he hecho desde que la conozco. Miré al Rober, estaba hablando con David y Noe. Aproveché el momento y me acerqué a Gloria.
-Feliz año.
-Gracias, igualmente, Tony.
-¿Cómo vienes tan guapa hoy?
-¿Tú crees?
Se dio la vuelta y se puso a hablar con Elena. La miré durante un segundo y me reintegré en el grupo de fumadores de porros. Noe se volvió hacia mí y me dijo:
-Nos vamos un momento al baño.
David sonrió explícitamente.
-A mear –dijo.
-¿A mear o a empolvaros la nariz? –pregunté.
-A eso, ¿vienes?
-Quizás más tarde –dije.
Seguí bebiendo y fumando cigarrillos durante un rato, casi sin hablar con nadie. Me dediqué a observar a la gente. Rubén iba y venía de un lado a otro, haciendo fotos de tanto en tanto. Rober, Gloria, Elena y el Boni estaban en un corrillo hablando entre ellos y haciéndose mimos. Lucía y Mamen estaban por su cuenta hablando y sobándose. Y el Machuca, su hermana y su novia estaban en formación cerrada al lado de la chimenea. Encendí un cigarrillo tras otro apurando el cubata, degustando esa sensación a la que ya debería de estar acostumbrado. Siempre me quedo solo. Hay quien dice que es cosa mía, que yo me automargino. Yo creo que no es así. Son los otros los que me marginan, pero no porque les caiga mal, qué va. Es porque no soy lo bastante importante como para que se den cuenta de que me han dejado fuera del grupo.
No obstante yo estaba de demasiado buen humor como para empezar a deprimirme. Además era muy pronto todavía, no me tocaba hasta más tarde.
David y Noe salieron del baño y se sirvieron otro cubata. Hablamos de intrascendencias durante un rato mientras yo jugaba con mi vaso de plástico vacío al ritmo de la música de los Ramones. Lo rompí sin darme cuenta.
-Mejor me pongo otro –dije.
En el camino tropecé con Elena que estaba muy acaramelada con el Boni.
-Vaya, Elena, ¿qué tal con el Boni?
-Pues muy bien
-“Hola, soy el Boni... ¡y yo el Tigretón!” Ja, ja, ja...
-Que dejes de hacer ese chiste. No te metas con él.
-Si no me meto con él, me meto contigo.
Acto seguido Elena me dio una bofetada y comenzamos a pelear, yo fingía que le daba puñetazos y ella me mordió en un brazo. Lucía nos separó.
-¡Haya paz!
Elena me sacó la lengua y yo me fuí con el grupillo de David, no sin antes servirme otro vodka tras comprobar, consternado, que se había acabado el bueno. Estaban fumando un par de porros de la maría de Rubén.
-¿Nos hacemos uno de costo?- dijo David.
-¡Eh!¡Sí, sí, sí! –dijimos el Rober y yo casi al unísono, quizás con demasiado entusiasmo.
Rubén nos miró a ambos con expresión dolida y dijo:
-El año que viene os va a invitar aquí vuestra tía Rita. Ya sé que mi María no es muy buena, pero qué queréis si...
Rodeé el hombro de Rubén con el brazo y dije:
-Eh, no te enfades, tío, si lo decíamos por variar, je, je, je...
-Por variar... –dijo él despectivo.
-¡Que sea un biturbo! –dijo David con una súbita explosión de júbilo.
Noe y él comenzaron los preparativos, mientras yo me iba a mear. La taza del váter estaba rodeada de velas, como un altar. Después, mientras aún lo estaban preparando, hablé un poco con el Rober de la música que estaba sonando. Una vez terminado el biturbo, David lo encendió con unos cuantos apuros. El porro era gordo y chato, intenté buscar un símil, pero no encontré ninguno, aparte de que los cerdos también me parecen gordos y chatos.
-¿Por qué no lo enciendes con un tronco de la chimenea? –dije, a modo de broma.
-Ya ves, chaval, se puede quemar esto en un momento –dijo David, de nuevo no dejando claro si es que no entendía mis bromas o si tenía un sentido del humor un tanto extraño.
David me pasó el porro y fumé. Olía bien y sabía aún mejor. Después lo cogió Rubén y le dio una calada profunda y larga. Se quedó con una expresión ensimismada, como después de un shock.
-Esto entra a pleno pulmón, ¿eh? –dijo David.
-Ya ves, tío, me ha entrado hasta el fondo –dijo Rubén, tosiendo un poco.
-Oye, ¿cuándo te dijo el médico que no podías fumar?
-Hace unos cuatro años, me dijeron que como era asmático, o dejaba de fumar o dejaba de fumar, así que lo dejé y estuve cuatro años sin fumar.
-Sí, sí, cuatro años... –dijo David.
-Bueeeno, a los dos ya daba alguna que otra calada...
-Ya, ya, caladas. Te encendías un cigarro y él te decía “déjame un par de tiros” y te devolvía la colilla.
-A mí qué me vas a contar –dije- si cuando no me gorrea a mí le gorrea a Teresita.
Empezamos a reír, Rubén habló en mitad de la risa.
-Si lo hago por vuestra salud, fumar es malo...
Entonces giré la cabeza y ví a Gloria bailando al otro lado de la habitación. Me sonrió y yo le sonreí. Me hizo una seña para que me acercara. Me sentí contento, me gusta hablar con ella.
-Oye –dijo- ¿tus amigos tienen perico?
-Sí, ¿quieres?
-No, no, es que como se van cada poco al cuarto de baño... La primera vez creí que se iban a follar, pero claro, volvieron muy rápido...
-Bueno, dicen que David no tiene mucha resistencia...
Se rió poniendo esa sonrisa de niña traviesa que tanto me gusta.
-Como se van cada poco...
-Si, tienen tema... Yo creo que voy a probarlo. No sé si te dije que tengo algo de curiosidad...
-No, si me parece bien, ¿sabes? Si estuviera en otro lugar, pues también estaría... –hizo su gesto característico que significa “puesta hasta arriba”- pero claro, aquí... –señaló significativamente al Rober con la cabeza.
-Al Rober no le gusta que te metas, ¿eh?
-No, tío, y paso... Pero oye, ¿tú te vas a meter?
-Posiblemente dentro de un rato.
-Pues déjame darte un consejo, ¿ahora vas bien? ¿Estás animado?
-Sí, claro, estoy de puta madre.
-Pues no te metas, espera a que decaiga la cosa un poco. Entonces te metes y ya verás... ah, otra cosa, no te piques con la coca que es muy cara.
-No, si es sólo por probar.
-Vale, ya me dirás.
La fiesta siguió su curso sin muchos incidentes. Las parejas estaban cada vez más cariñosas y empecé a deprimirme. Miré de nuevo a la hermana del Machuca y volví a barajar la posibilidad de intentar algo, por un momento pensé en la prima de Teresa y en que tal vez se estuviera enrollando con alguien en ese momento, lejos de allí.
David y Noe se volvieron hacia mí
-Nos vamos a ponernos unas lonchitas, ¿te vienes?
Yo noté que estaba a un paso de comenzar a decaer, así que dije “vale”.
Camino al cuarto de baño comencé a ponerme nervioso ¿Y si me sentaba mal? ¿Y si me ponía demasiado y duraba días colocado? ¿Y si me daba una taquicardia? Estuve a punto de rajarme pero luego pensé “¡qué coño!”.
El cuarto de baño era espacioso y cabíamos los tres de sobra. Parecía pensado para tal asunto. David me miró con su sonrisa de antes de drogarse y me dijo:
-Atento, te voy a enseñar los pasos. Primero se echa el tema.
Acto seguido abrió una bolsita de plástico que contenía un polvillo blanco y con una tarjeta extrajo un poco, con delicadeza y lo colocó sobre la caja del CD de los Ramones. Primero pensé en mi madre cuando le echa pimentón al guiso, después, en la escena de Pulp Fiction en la que John Travolta está comprando heroína. Me puse automáticamente en el papel Eric Stolz.
-Esto es Choco, de China, muy buena mierda, y esto es Java, de las montañas Hertz en Alemania, jodidamente enloquecedora.
David y Noe se rieron, pero no creo que cogieran el chiste.
Después David aplastó con un papel de fumar la coca.
-Ahora se aplasta, y luego se hacen las lonchitas.
Comenzó a separar la coca en tres líneas delgadas, pero la cosa se pegaba a la tarjeta.
-Esto es por la humedad –dijo, y se puso a calentarlo con el mechero.
-¿Crees que es un porro? –dije sonriendo.
-Eh, que me ha dicho el Isra que se hace así.
Noe no paraba de reír.
-Ya está -dijo David.
Noe me pasó un billete de veinte euros enrollado.
-Elige una –dijo David.
-¿Cómo funciona esto? –pregunté.
-Te pones el turulo en la tocha, no soples y aspiras –me hizo una demostración sorbiéndose los mocos.
Elegí la raya que me pareció más escasa y la aspiré tal como él me había indicado. Me miré en el espejo del baño y casi no me reconocí, incluso me vi más guapo.
David y Noelia hicieron lo propio, después Noelia me pidió un cigarro, lo humedeció y lo pasó por los restos que habían quedado en el CD.
-Un nevadito –dijo encendiéndolo.
David me acercó la tarjeta con la que había hecho las rayas. Vi que estaba impregnada de coca.
-Saca la lengua.
Lo hice y me pasó la tarjeta por la lengua. Noté un gusto muy amargo y un ligero entumecimiento de la fosa nasal que la había recibido y de la boca. Después lamió él mismo la tarjeta e hizo lamerla a Noe. Me entraron ganas de follarme a Noelia y pensé en proponerle a David un trío.
Entonces Gloria llamó a la puerta.
-¿Está Rubén por ahí?
-No - dije-, ¿qué pasa?
-Que no le encontramos.
Salimos los tres del baño pasándonos el nevadito y fuimos al salón. David y Noe se entretuvieron lamiéndose las lenguas el uno al otro. En el salón Rober me preguntó que qué hacíamos.
-Un trío, que a Noe le ponen estas cosas... –dije, y nos reímos.
Me acerqué a Elena y le pregunté qué pasaba con Rubén.
-Que ha desaparecido.
-¿No está en las habitaciones?
-No, ya hemos mirado.
-¿Y por qué se ha ido?
-No sé, pregúntale a Glory...
Me acerqué a Gloria y le pregunté qué pasaba.
-No, nada –respondió, pero yo la vi algo nerviosa e insistí.
-Bueno...
-¿Qué le has dicho?
-No, que le he visto un poco mal y le he dicho que se controlara un poco, pero nada más. Si es que yo le quiero mucho y me preocupo por él. –Gloria siempre quiere mucho a todo el mundo y siempre se preocupa mucho por todo el mundo.
Entonces se me acercó David.
-Oye, ¿y el Rubén?
-No sé, no está en ninguna habitación.
-Estará afuera.
Gloria y Elena se prepararon para buscar a Rubén fuera de la casa.
-¿Tenéis un mechero? –dijo Elena.
David les dio el suyo y se fue con Noelia al salón, yo me quedé en el pasillo con Gloria.
-¿Qué tal? –me preguntó con una sonrisa maliciosa, como de niña traviesa que dice “pene” por primera vez.
-Bien, bien, de momento la experiencia bien.
Y era verdad, yo ya estaba notando los efectos de la cocaína. Estaba fresco como una lechuga, locuaz y me sentía de muy buen humor. En aquel momento sentí que nada podía entristecerme.
-Bueno, yo sólo te digo que no te piques con eso.
-No, tranquila, es sólo una vez –dije, y ella salió de la casa.
Entré en el salón y les dije a David y Noelia que Elena y Gloria estaban buscando a Rubén.
-Vamos –dijo David.
Salimos fuera. Gloria estaba dando vueltas alrededor de la casa con el mechero en la mano y a duras penas podía mantenerlo encendido. Elena estaba en la entrada con las manos en los bolsillos. Tenía frío.
-¿Qué tal con tu churri? –le dije.
-No es mi churri, no le llames así.
-Bueno, si no es tu churri, ¿entonces qué es?
-Es... un amigo... especial... y nos enrollamos...
-¿Y tenéis más amigos así?
-No, claro –dijo mirándome fijamente, como apostillando sus palabras.
-Entonces es tu churri.
-Es más bien un proyecto de churri...
-Ah, bueno.
En ese momento volvió Gloria.
-No le encuentro.
-Mira lo que he encontrado –dijo David, saliendo de detrás de mí con una linterna en la mano.
-La linterna de Rubén –dijo Gloria- entonces no se ha podido ir muy lejos.
La noche era muy oscura y la niebla no dejaba ver más allá de apenas un par de metros. Incluso con la linterna era difícil ver algo. David, Noelia y yo resolvimos ir a buscar a Rubén, no fuera que le pasara algo. Pensé que quizás se habría cabreado por algo. Tal vez porque no le invitamos a coca. Tal vez porque nos la metimos en su casa. Tal vez por algo que le dijo Gloria.
-No le he dicho nada, de verdad.
Salimos fuera llamándole a voces, pero no recibimos otra contestación que el silencio de la noche. Casi se podía oír la niebla. Cruzamos el terreno embarrado de delante de la casa, hacia la verja. Yo me metí hasta los tobillos en un montón de tierra húmeda.
-¡David!¡Enfoca aquí!
La luz de la linterna me golpeó en plena cara. Subí el brazo para protegerme.
-¡Pero a los pies, hostia!
David respondió con una carcajada y bajó el haz de luz. Cruzamos el portón y nos dirigimos hasta el coche aparcado de Rubén. David enfocó dentro.
-Igual está aquí todo rayado –dijo mientras limpiaba el rocío de la ventana -. No se ve nada. Aquí no está.
-¿Y en los otros coches? –pregunté, sabiendo que era una gilipollez preguntar tal cosa.
Tampoco estaba en los otros coches.
-Esto es como en las pelis de miedo, tíos –dije yo-, seguro que es el primero al que se ha cargado el asesino.
David y Noelia se rieron. Seguimos buscándole.
-Oíd –dije-, ya hemos buscado en este lado de la casa, así que ahora miremos en el otro.
David se encaminó con la luz por delante hacia la derecha de la casa. Enfocó hacia la valla que mantenía a los perros en la parte de atrás y le vio. Allí estaba Rubén, agarrado a un palé, con la cabeza hundida y casi inconsciente del todo. Era evidente que había bebido demasiado.
-Rubén, ya podías haber contestado, aunque fuera con un gemido –dijo David, al que la situación le hacía bastante gracia.
Mientras David y Noelia atendían a Rubén yo entré en la casa para anunciar la buena nueva.
-Ya ha aparecido Rubén.
-¿Dónde estaba? –preguntó Gloria.
-Ahí al lado, en la valla, medio desmayado.
-Pero si ahí estuve yo buscando y no le vi.
Elena, Gloria y yo salimos fuera. Gloria empezó a hablar con Rubén, intentando que reaccionara. Él escupió un par de veces e hizo amago de vomitar. Después, con gran esfuerzo conseguimos meter a Rubén en la casa, le condujimos al cuarto de baño y le pusimos a vomitar. Con las velas alrededor de la taza y así, de rodillas, parecía que estaba rezando.
A mí me entraron ganas de mear, así que cogí la linterna y salí al camino de enfrente de la casa. Me puse a mear en un matorral, enfocando a ambos lados del camino con la linterna. Nadie pasaría por ahí, claro, pero empecé a pensar que me estaba comportando como se comporta uno en las películas de miedo si quiere que el asesino le mate. Como quien no quiere la cosa, comencé a acojonarme. Volví caminado de espaldas a la casa enfocando con la linterna el camino que dejaba detrás, y me sentí aliviado cuando cerré la puerta.
Entonces vi que habían llevado a Rubén a una habitación y le habían metido en la cama. Pusieron una bolsa de plástico en un orinal y lo dejaron junto a él para que vomitase si se sentía con ganas. Estaba completamente inconsciente.
-A ver si se va a ahogar en su propio vómito –dije.
-No te preocupes –dijo Elena- le hemos puesto de lado, por si acaso.
La fiesta transcurría sin mayores incidentes. Gloria hablaba con David y Noelia de un grupo al que había ido a ver en concierto el sábado anterior. Boni metía las manos debajo de la camiseta de Elena, lo que a ella le parecía muy bien, el Machuca hablaba con su hermana, su novia y el Rober, y yo pensaba en tirarme a alguien, a Gloria o a Noe, o tal vez a las dos, siempre y cuando sus respectivos me dieran permiso para hacerlo. No soy de los que cogen lo de los demás sin pedirlo antes. En aquel momento pedir permiso al Rober y a David para tirarme a sus novias no me pareció tan descabellado.
De vez en cuando alguien hacía un comentario sobre Rubén y se asombraba de que hubiera caído tan repentinamente. “Si estaba muy bien, haciendo fotos y todo” decían.
Me senté en un rincón y el Boni se me acercó. Se puso a mi lado en cuclillas, dándole la espalda a la chimenea.
-¿La música que sonaba antes era la tuya?
-Sí.
-Yo soy más hip-hopero.
-Ah.
-Tú sí que sabes, chaval, estás aquí con tu cubata y tu porrito, a tu bola... no digo que te creas el más guay, pero sí que se nota que tú eres de “eh, aquí estoy yo y lo demás me importa un huevo”, que eso está muy bien, tío, vamos, que no me quiero meter contigo... lo que digo es que tú sí que sabes, ¿no?
En ese momento el Boni me empezó a recordar a Juaning.
-Bueno...
-Yo, ya ves, estoy aquí y tal pero no me integro.
-Bueno, hombre...
-Estoy aquí con Elena y eso... porque yo tengo veintiún años, y ella veinticuatro, ¿tú cuantos tienes?
-Veintitrés –dije yo, siendo consciente de que aparento unos cuantos más.
-Pues nada tío, que sois gente de puta madre y que me lo estoy pasando genial.
Se levantó y se frotó la rodilla.
-Me voy con éstos que me estoy quemando con el fuego.
-Vale, pásalo bien -dije, pero no me oyó.
Cayeron unos cuantos cubatas más y unos cuantos porros más. Yo me encontraba genial, hablador, descansado y bastante contento. Así que me fui con David y Noe al baño a meternos las últimas.
Repetimos la misma escena que antes, casi sin variaciones. Noelia preguntó si no olíamos a quemado. Más tarde nos daríamos cuenta que David se había quemado un mechón de su melenita con una vela.
El Machuca me preguntó en la puerta del baño que qué pasaba con Rubén.
-Es que yo me voy a ir enseguida y no se puede quedar esto sin vigilancia –dijo.
-¿Cómo que sin vigilancia? Si nos quedamos nosotros.
-Ya, pero a ver si va ahora la gente a estar revolcándose por las habitaciones.
Pensé que qué cóño le importaba a él si la gente se revolcaba o no, que aquella no era su casa y que mejor haría metiéndose en sus asuntos.
-No te preocupes –le dije-, nos quedamos David y yo controlando.
-¿Seguro? –dijo, sospechando tal vez lo que habíamos estado haciendo en el baño.
-Sí –dije sin hacer caso de sus sospechas-, además, esta gente es de confianza.
-Yo no les conozco de nada.
Pensé que Rubén había salido más tiempo con esta gente que con él. Que si los había invitado a su casa era por algo y que él no era nadie para cuestionar ni a Rubén ni a mis amigos. Y que no tenía derecho a censurar a nadie.
Después el Machuca repitió este diálogo con David, y David casi repitió mis mismas palabras. Entonces Gloria, Rober, el Machuca y sus acompañantes femeninas dijeron que se iban.
-¿Ya? –pregunté extrañado.
-Sí, son ya las ocho y hoy tenemos comida familiar –dijo alguien.
Entonces me di cuenta de que la noche ya no era tan oscura. Así que me despedí de ellos. Gloria me lanzó una mirada significativa y me dijo que me controlara, yo le dije que no se preocupara, que ya no había nada más y entré en el salón a ver cómo se iban desde la ventana. Estuve a punto de sentir esa punzadita que siento cuando Gloria se va, pero la cocaína no me dejaba deprimirme.
David le dijo al Machuca que no corriera, que él era el que sabía el camino y que a ver si iba a perder a los otros.
-Si se vienen en el coche conmigo.
-Ya, pero no corras, no les vayas a perder, que ellos no saben el camino.
-Pero ¿no te he dicho que se vienen conmigo en el coche?
-Que sí, pero no corras no les vayas a perder.
-¡Anda por ahí! –dijo riendo.
La predicción del Machuca se hizo realidad tan pronto como desaparecieron por el camino. Elena y Lucía sacaron unas mantas del coche de Boni y se prepararon para encamarse.
-¿Os vais a dormir ya? –pregunté a Elena.
-Sí.
-Ya, ya, a dormir...
-Bueno... –sonrió
-Pues que sepas que te va a tocar recoger y limpiar todo esto –dije fijándome en el barro que había por todo el suelo, de tanto entrar y salir.
-Ya. Claro. A mí ¿no?
-Sí, porque hemos dicho “¿quién tiene que limpiar?”, “le toca al que vaya a echar un polvo”.
Entonces se rió y me pegó. El Boni se acercó y dijo:
-Que sepáis que estoy aquí y me entero de todo.
Yo vi confirmadas unas sospechas que ya tenía de antes. Me pareció que el Boni creía que entre Elena y yo había algo o que a mí me interesaba Elena. Pero no le di mayor importancia, pues si alguien estaba en situación de tirarse a Elena, era él precisamente.
Me acerqué a Mamen y le dije que se lo pasara bien.
-Se intentará.
-Ya bueno, todos se van a encamarse menos yo, sniff.
-Hombre, tío, yo qué quieres que le haga...
-¿Nadie me va a dejar mirar aunque sea?
-Ja, ja, ja...
Entonces empecé a contarle mis problemas con las relaciones de pareja. Ella me dijo que llevaba dos años con Lucía y que estaba muy a gusto. Yo le dije que me cansaba enseguida de la gente y ella se rió. Me dijo que ella no sabía si era definitivo, que a lo mejor al día siguiente aparecía el hombre de su vida.
-Cosa que no creo –dijo sonriendo.
-Sería más probable que fuera la mujer de tu vida.
-Sí, ya.
Entonces ella, tan menuda, y Lucía, tan grandota, se metieron en la habitación y ya no salieron.
David y Noelia ocuparon la habitación de Elena y Boni, y estos tuvieron que sacar las mantas que habían preparado e instalarse en la habitación contigua. Me quedé solo. Me senté al lado de la ventana viendo cómo aumentaba la claridad progresivamente. Entonces comencé a oír unos gemidos, unos gemidos de mujer. Me acerqué procurando no hacer ruido a las puertas de las habitaciones y vi que la puerta de la habitación de Elena y Boni no estaba cerrada del todo. De ahí salían los gemidos. Volví a sentarme en el sillón, y fumé un cigarrillo tras otro. David y Noelia copulaban en silencio, las lesbianas reían y Elena gemía.
Entonces empecé a deprimirme un poco. No obstante, la cocaína hacía su efecto y no podía deprimirme mucho, lo cual fue de agradecer en esa situación. Pensé de nuevo en la prima de Teresa y en que tal vez lo que necesitaba enamorarme de ella. Pensé que si ella estuviera aquí podría convencerla para que nos fuéramos a una habitación. Podríamos trasladar a Rubén a un sofá del salón y ocupar nosotros la cama. Tal vez echar un polvo. Me conformaría con que sólo nos enrollaramos. Me hubiera gustado comerle el coño y chuparle las tetas esa noche.
Vi la cámara de fotos de Rubén y pensé en entrar en las habitaciones a tomar unas cuantas instantáneas comprometedoras. Estuve muy tentado de hacerlo, pero pasé. Cuando Elena dejó de gemir miré el reloj y calculé que había echado un polvo de unos quince minutos. Oí susurros de conversación postcoital. Comprobé un par de veces que Rubén seguía vivo y respirando con regularidad. Después recorrí la casa apagando todas las velas.
Puse mi disco de Hüsker Dü en el equipo musical, a un volumen discreto y seguí fumando, no podía dormir, además la oscuridad ya había desaparecido. Me levanté y encontré un sombrero de paja, presumiblemente del abuelo de Rubén, y me lo coloqué sobre los ojos, como los vaqueros de las películas. Al poco, estaba dormido en el sillón.
Cuando me desperté, el disco ya había terminado..
TonyMontana
19-oct-2007, 21:59
Y unos cuantos años después, ¿cómo escribe TonyMontana?
Pues aún peor:
Una historia breve de amor
Rober y Sandra se conocieron una mañana fría de febrero. Sandra llevaba un chaleco reflectante de una ONG y recaudaba donaciones, Rober había madrugado para comprar unos auriculares nuevos para su mp3, ya que los que venían con el aparato se habían roto. Sandra, con su chaleco reflectante, su carpeta y su bolígrafo con el logotipo de la ONG le preguntó con una sonrisa si tenía un momento, Rober habló con ella durante unos minutos, antes de rechazar hacerse socio de la ONG.
Veinte minutos después, Rober, con los auriculares nuevos en el bolsillo, le llevó un café a Sandra en un vaso de plástico. A Sandra le salía vaho por la boca en cada expiración y tenía la nariz y mejillas rojas por el frío, lo que resaltaba la blancura de sus dientes, de una forma un poco extraña, pero que a Rober, a falta de una palabra mejor, le parecía encantadora. Quedaron para tomar otro café por la tarde, esta vez bajo techo y en taza, y Sandra pasó la noche en casa de Rober.
Estuvieron juntos tres años, de los cuales se fueron fieles los dos primeros. A pesar de los recelos, los dobles sentidos, los comentarios hirientes, las broncas constantes y las escenas en público, todos sus amigos decían que hacían buena pareja. Y, la verdad sea dicha, a ratos parecían la pareja más feliz del mundo. En cierto modo, se puede decir que lo eran.
No llegaron a conocer a los respectivos padres y tampoco llegaron a vivir juntos, aunque el último año hablaron de ello en dos ocasiones. Tenían cada uno un cepillo de dientes y una camiseta para dormir en casa del otro, y con eso les bastaba.
Al comienzo de la relación les gustaba estar los dos sólos. Salían solos, iban la cine sólos, a tomar café solos y así fueron perdiendo contacto con los amigos menos íntimos.
Y luego llegaron las largas tardes de domingo en silencio, en las que Sandra fumaba mirando por la ventana y Rober fingía ver la televisión. Para entonces el sexo ya se había convertido en algo mecánico. Un pasatiempo frío y desprovisto de intimidad con el que rellenar el tiempo que estaban juntos.
Cuando a Sandra le salío un trabajo en Barcelona rompieron. Ninguno de los dos consideró la posibilidad de que Rober se mudara con ella y tampoco consideraron mantener una relación a distancia.
Un mes después Rober se mudó a otro piso. Ninguno de sus amigos entendió por qué se cambió a un piso más caro, más feo y peor comunicado.
TonyMontana
19-oct-2007, 22:05
No se vayan todavía, aún puede empeorar:
Verano
Perdí la virginidad el verano en que tenía 15 años. Aquel año mis padres estaban reformando la casa, así que nos enviaron a mi hermana y a mí con mi tía, a su casa de verano, en el levante. Mi tía, que andaba entre los 40 y los 45, estaba divorciada con dos hijos: mi primo y mi prima. Mi primo era algo mayor que yo y mi prima más o menos de mi edad. Por aquel entonces yo consideraba normal que una casa a un kilómetro escaso de la playa tuviera piscina.
Mi mayor pasatiempo era observar a mi prima tomando el sol en bikini. Generalmente me escondía en el baño y la miraba a través de la cortinilla de la ventaja, mientras me pajeaba. Mi prima solía escoger un sitio al lado de la piscina y no sería hasta años después que me di cuenta de que ese sitio era el único desde el que podía verla, y no el más indicado para tomar el sol.
Así, mientras me pajeaba furiosamente, veía a mi prima tomar el sol con los ojos cerrados y los auriculares del walkman puestos, y podía oír los chapoteos de mi hermana en el agua.
Mi primo veía la tele en el salón a todas horas, había decidido no dirigirnos la palabra a ninguno ese verano. Quizás tenía algo que ver con que sólo hacía unos meses del divorcio de sus padres. En cualquier caso, no eché de menos su voz, y eso que solíamos ser muy amigos.
Los días se sucedían con la misma rutina. Mi tía salía a comprar pan y comestibles por la mañana con mi hermana y no aparecía hasta la hora de comer. Mi primo, cuando no estaba viendo la televisión, salía después de desayunar en bicicleta y no volvía hasta la hora de cenar. Mi prima se refrescaba en la piscina, lo justo para que se le transparentase el bikini y yo me masturbaba intentando adivinar el penacho de su vello púbico.
Otros días me quedaba sólo en casa, ya que mi prima tenía una especie de novio de verano en el pueblo. Esos días yo aprovechaba para rebuscar las bragas de mi prima en el cesto de la ropa sucia y me masturbaba en el baño oliendo los efluvios de su coño.
Cuando me pajeaba de esta manera, me corría tan fuerte que la cabeza me daba vueltas.
A veces, por curiosidad, cogía las bragas de mi tía.
En cierta ocasión, hice un experimento, cogí unas bragas negras del cajón de mi tía y me corrí en el refuerzo que está a la altura del coño. Cuando días después vi las bragas negras de mi tía en el cesto de la ropa sucia, me pajeé durante horas pensando en que había llevado mi semen pegado al coño todo el día y ni se había dado cuenta.
Una tarde de domingo, mientras me masturbaba mirando a mi prima, mi tía entró en el baño. Vino hasta mí con pasos rápidos y me dio una bofetada sin decir palabra. Me corrí justo en ese momento y le salpiqué en el antebrazo
Ella se limpió en el lavamanos y se fue sin decir nada.
Esa noche apenas dormí, por la vergüenza. Lo que más temía era que mi tía hablase con mis padres y les contara todo el asunto.
Por la mañana no me atrevía a salir de mi habitación. Mi tía envió a hacer la compara a mi prima y a mi hermana. Mi primo no estaba en casa.
Yo no me había levantado de la cama y mi tia entró en mi habitación.
-¿No vas a desayunar?
Fue lo único que dijo.
Se sentó en la cama y me puso una mano en el muslo. Sin mirarme a la cara la fue subiendo hasta la entrepierna y empezó a juguetear con mi polla. Se me puso dura en un segundo, Luego me chupó un poco la polla, se desnudó y me hizo ponerle las manos en las tetas y en el coño.
Me hizo tumbarme boca arriba, se sentó encima y se introdujo mi polla en el coño con la mano. Me corrí enseguida, aun así, mi tía siguió montándome hasta que la tenía tan blanda y encogida que no pudo mantenerla dentro.
Luego fue a ducharse y nunca hablamos del tema.
Ayer no lloré en su funeral y, de alguna manera, eso me hace sentir culpable.
El de breve historia de amor no me convence.
El de Verano directamente no me gusta, parece escrito por un forero de PL y a la hora de ponerse rudo hay que hacerlo de forma más inteligente.
El de Nochevieja tiene errores gordos como asignar a dos personajes el ser "hermana de... y novia de..." en vez de nombre propios lo cual hace que la personalidad de ellos sea nula, y además las historias que implican tanto porro y tontería con la maría personalmente me aburren.
Pero aún así... ¡Lo he remezclado!
Y he parido dos partes del Remix. Se las dedico a Montana, a ver si le gustan.
Ah, a mí me tira más el género fantástico.
Bueno, y está basada en hechos reales.
Nochevieja - Remixed version- VOLUMEN 1
Me quede un par de segundos contemplandolo desde la puerta.
La casa de Rubén estaba bastante bien, pero no tenía luz, por eso habían colocado unas cuantas velas alrededor de la taza del váter y la sensación que ofrecía la escena era la de un altar irguiendose vanidoso entre las sombras.
Me hizo gracia la idea y me imaginé a cientos de fánaticos religiosos inclinandosé para rezar en dirección al váter, orando una plegária a la mierda.
Al segundo siguiente me dí cuenta de que a veces se me va demasiado la cabeza pensando en gilipolleces.
Seguro que la culpa la tiene la coca que llevaba dos horas escalando por la nariz, y eso que le prometí a Gloria que me controlaría.
Comencé a mear en el váter afinando como pude la puntería, trate de recordar el título de aquel libro de Ray Loriga que empezaba con "La amistad es como las pollas largas, está sobrevalorada..," pero no conseguía recordarlo.
Me sentía como un Santo rodeado de tantas velitas, miré a las sombras que proyectaba contra la pared.
Cuando acabé de mear me lavé las manos y me miré al espejo, la noche acababa de empezar hace poco pero aún así hice repaso mental de lo ocurrido:
Gloria seguía estando demasiado buena, eso era evidente, lo que también era evidente es Rober había sido tocado por la gracia de Dios y se la follaba.
Me imaginé a los dos copulando y sonreí a mi reflejo en el espejo.
Me dije que realidad no soy nada feo, y que podía perfectamente haberle entrado hace un rato a la hermana de el Machuca.
Oí unos golpes en la puerta pero hice caso omiso.
Intenté razonar que cojones se había metido Rubén para morirse tan pronto, lo encontramos en una pose rídicula tirado en el campo, gran celebración interior de año nuevo la suya.
Le habíamos sacado una foto con su propia cámara antes de llevarlo de nuevo a la casa.
Me acorde de la prima de Teresa, y me pregunte que estaría haciendo. Y con quién.
Me sequé las manos y decidí volver con el grupo, aún era pronto, tan solo quedaban unos minutos para que acabara el año.
No era una sorpresa que ya llevaramos todos demasiado alcohol en la sangre.
Cuando llegué al salón descubrí que David había abierto el enorme reloj de péndulo que adornaba la estancia. Sujetaba el mismo péndulo con la mano izquierda. Esas cosas que se mecen de un lado a otro siempre me recuerdan a Poe. Mientras tanto David contaba por lo bajo mirando el reloj de la mano derecha.
Todos estaban muy callados observando la maniobra en corrillo en torno a él, muy puestos también, he de añadir.
Pregunté a Mamen:
-¿Que estais haciendo?
-Shhhhhhht - me regañó.
David dijo: Cincuentayocho, cicuentaynueve y ¡YA!
Y soltó el péndulo.
Me quede un par de segundos contemplándolo desde la puerta.
La casa de Rubén estaba bastante bien pero eso creo que ya lo he dicho, además no tenía luz, y por eso habían colocado unas cuantas velas alrededor de la taza del váter y la sensación que ofrecía la escena era la de un altar irguiendose vanidoso entre las sombras.
Me hizo gracia la idea pero creo que en otro momento había visto algo parecido, quizás en otra casa.
Al segundo siguiente me dí cuenta de que a veces se me va demasiado la cabeza pensando en gilipolleces.
Seguro que la culpa es de meterme tanta coca, y eso que le prometí a Gloria que me controlaría. Pero a ella le prometería cualquier cosa, Dios lo sabe.
Comencé a mear en el váter, traté de recordar el título de un libro, pero no sé por qué razón concreta.
Me sentía como un santo con tanta velita, me pregunté si los santos meaban agua bendita.
Cuando acabé de mear me lavé las manos y me mire al espejo, hice repaso a lo que iba de noche:
Gloria era una hija de puta, prefiere a ese seto que es Rober antes que a mí, ni siquiera es más guapo el cabrón ni tiene los ojos claros, ni nada.
Me los imagine follando y curiosamente se me puso dura.
Pensé en si Gloria se acordaba de mi de vez en cuando.
Me dije que realidad no soy nada feo, y que si luego se da el caso y nos quedamos solos me liaría con la hermana de el Machuca, me dije que me la suda que él este delante.
Oí unos golpes en la puerta.
Me acorde de Rubén tirado en la cama y con un orinal a su diestra por si le diera por vomitar. El cabrón no tiene remedio. El año nuevo no se puede innagurar estando inconsciente, de por sí ya trae mala suerte hacerlo estando dormido.
Me sequé las manos (aunque creí que ya lo había hecho pero las tenía mojadas) y decidí volver con el grupo, aún era pronto, tan solo quedaban unos minutos para que acabara el maldito año.
Somos una banda de borrachos y drogadictos para estar ya tan cocidos a esas horas.
Cuando llegué al salón descubrí que David había abierto el enorme reloj de péndulo que adornaba la estancia. Sujetaba el mismo péndulo con la mano izquierda. Esas cosas que se mecen de un lado a otro siempre me mosquean. Mientras tanto David contaba por lo bajo mirando el reloj de la mano derecha.
Todos estaban muy callados observando la maniobra en corrillo en torno a él, muy puestos también, he de añadir.
Pregunte a Mamen:
-¿Que estais haciendo?
-Shhhhhhht - me regañó.
David dijo: Cincuentayocho, cicuentaynueve y ¡YA!
Y soltó el péndulo.
Me quede un par de segundos contemplándolo desde la puerta.
La casa de Rubén estaba bastante bien siempre lo he dicho, pero no tenía luz, y por eso habían colocado unas cuantas velas alrededor de la taza del váter y la sensación que ofrecía la escena era la de un altar maldito, ciertamente aterrador, me pregunté si el propio Satán no se acojonaría de cagar allí.
Al segundo siguiente me dí cuenta de que a veces se me va demasiado la cabeza pensando en gilipolleces.
Esto me pasa por pasarme con la farlopa. La muy zorra de Gloria me lo había echado en cara.
Comencé a mear en el váter y traté de recordar el título de un libro.
Me sentía beatificado, pero no sé porque, quizás las velas.
Cuando acabé de mear me lavé las manos y me mire al espejo, hice repaso a lo que iba de noche:
Gloria estaba con Rober y apenas se daba cuenta de que yo existía, concreté que la amo tanto como la odio pero que me conformaría con acostarme con ella aunque solo fuese una vez.
Pensé en si Gloria se acordaba de mi de vez en cuando.
Me dije que debería de ir directamente a por la hermana de el Machuca.
Oí unos golpes en la puerta.
Me acorde de Rubén y me dio pena que siempre se pillará tal viaje en todas las nocheviejas.
Me pregunté quien tendría la suerte de montarse hoy a la prima de Teresa
Me sequé las manos varias veces y volví con el grupo
Cuando llegué al salón descubrí que David había abierto el enorme reloj de péndulo que adornaba la estancia. Sujetaba el mismo péndulo con la mano izquierda. Mientras tanto contaba por lo bajo mirando el reloj de la mano derecha.
Todos estaban muy callados observando la maniobra en corrillo en torno a él.
No abrí la boca, aunque pensé en hacerlo.
David dijo: Cincuentayocho, cicuentaynueve y ¡YA!
Y soltó el péndulo.
Me quede un par de segundos contemplándolo desde la puerta.
La casa de Rubén me agobiaba, encima no había luz y habían puesto velitas por todos lados, la imagen de la taza de váter rodeada de ellas daba cualquier cosa menos una sensación de ser algo normal.
Me rasqué la nariz, me ardía por dentro.
La puta de Gloria me había echado en cara que me estaba pasando con la droga.
Que buena está la cabrona
Comencé a mear en el váter tratando de recordar algo.
Me sentía raro con tanta vela alrededor imaginé que en vez de mear estaba bautizando a alguien.
Cuando acabé de mear me lavé las manos, me miré al espejo y repase mentalmente lo que iba de noche:
Follarse a Gloria tiene que ser lo que más cerca del cielo puede estar un hombre en tierra, me la imaginé con Rober y me dieron ganas de partirle a él todos los dedos de la mano.
Cada vez que lo tengo delante no puedo evitar pensar que sus manos han estado más dentro de ella de lo que yo estaré nunca.
Se las atravesaría con unos clavos.
Y su polla ha estado en su boca.
Empecé a razonar que la crucifixión será poco castigo.
Me dije que si lo trabajaba un poco la hermana de el Machuca podría acabar chupandomela aquella misma noche, me propusé tratar de de pegarle las rodillas al suelo más tarde.
Oí unos golpes en la puerta.
Me acorde del gilipollas de Rubén, tirado en coma en la cama. Teníamos que haberle bajado los pantalones para la foto, me pregunté cuantas veces había acabado Rubén así... o empezado.
Me acorde de las inmensas tetas de la prima de Teresa
Me sequé las manos y me dí cuenta de algo.
Caminé lentamente hacía el salón, confundido
Cuando llegué descubrí que David había abierto el enorme reloj de péndulo que adornaba la estancia. Sujetaba el mismo péndulo con la mano izquierda. Mientras tanto contaba por lo bajo mirando el reloj de la mano derecha.
Todos estaban muy callados observando la maniobra en corrillo en torno a él.
No dije nada.
David dijo: Cincuentayocho, cicuentaynueve y ¡YA!
Y soltó el péndulo.
Me quede un par de segundos contemplándolo desde la puerta.
El altar me resultaba conocido.
Empecé a mear, joder, no sé cuanto había bebido pero pareció que llevara meando años.
Oí unos golpes en la puerta.
Me lavé las manos y me miré al espejo.
Entonces me dí cuenta.
Corrí hacia el salón.
David dijo: Cincuentayocho, cicuentaynueve y ¡YA!
Yo grité.
Y soltó el péndulo.
}:-D
PD: Está improvisado, obvien los fallos tontunos que pueda haber pues.
-Tiene derecho a una pregunta.
-¿Sólo una?
Ambos guardianes sonrieron, el de la izquierda dijo:
-Sí.
una vez dado este acontecimiento yo haria lo siguiente:
-preguntarle al de la izquierda que si su puerta es la buena.
respondera si o no
-preguntarle al de la derecha si su puerta es la buena
respondera o no respondera
si responde, es que tenia derecho a mas de una pregunta con lo que el de la izquierda miente, con lo que la puerta correcta es la de la derecha.
si no responde el de la derecha, el de la izquierda decia la verdad y su puerta es la buena.
y hay otra opcion. empujar al que parezca mas flojo dentro de su puerta, si grita, mata al otro (robale el tabaco) y ves por su puerta.
una vez dado este acontecimiento...
Hum. Esto Crom...
-Tiene derecho a una pregunta.
-¿Sólo una?
Ambos guardianes sonrieron, el de la izquierda dijo:
-Sí.
Eso está ahí por una razón, si te fijas el hombre ya ha hecho la pregunta ("¿Solo una?") y por eso sonrien ambos. Con lo cual es mentira que solo tenga derecho a una.
Además ya ha realizado más preguntas ("¿Y bien?", "¿Y vosotros?").
En mi versión los dos guardianes mienten, hay pistas:
El hombre de la izquierda preguntó al de la derecha:
-Oye, ¿tienes tabaco?
El de la derecha respondió:
-No.
Y sacó una pitillera y le ofreció un cigarrillo. Luego apuntó:
-Ahí viene alguien.
El hombre de la izquierda, con la mano a modo de visera para evitar el sol, oteó el camino.
Comentó:
-No lo veo.
En la versión normal del acertijo (que por cierto como bien apunto Asmodeo en este hilo y Draven, en una piedra, también sale en "Dentro del Laberinto") uno miente y otro dice la verdad y solo dejan al recien llegado hacer una única pregunta a uno de los dos.
Y bueno la pregunta correcta que hay que hacer, como sabreis es la que dice el hombre en mi versión.
Aunque lo de coger a uno de los dos y tirarle puerta a traves me suena de haberlo leido en un cómic o algo similar y me hizo gracia en su momento.
}:-D
TonyMontana
20-oct-2007, 22:58
Krad, tus versiones de mi relato son como una especie de regalo. Lejos de odiarte cual vulgar Salieri, me descubro ante tu talento.
Pero no te la voy a chupar.
Admito que he escrito cosas mejores (o no), pero a mano y no las he pasado aún al ordenador, así que no puedo hacer copypaste.
Lo mejor que he escrito nunca resultó ser un plagio de un cuento de Salinger y no me di cuenta hasta que lo leí para corregirlo.
Otra cosa, el relato de una breve historia de amor pretendía ser una oda a la nadería y, en consecuencia, resultó ser eso, una nadería.
Y el de verano, no quería que impactara tanto por lo pornográfico como por el incesto. La pretensión era contar sin contar lo jodido de la cabeza que está el personaje. Ya veo que no ha colado.
TonyMontana
21-oct-2007, 00:29
A ver si éste le gusta más al crítico:
El último cigarrillo del paquete
Abrió los ojos y descubrió, con placer, que el techo de la habitación había dejado de girar. Parpadeó un par de veces y gimió. El parpadeo había bastado para desatarle un fuerte dolor de cabeza. A juzgar por la luz que se filtraba entre las rendijas de la persiana, debían de ser más de las doce, probablemente, la una. Era raro que se despertara tan temprano los domingos... porque hoy era domingo... ¿o no? Sí, estaba seguro de que era domingo. Aunque era difícil de deir, ya que esta semana había sido más ajetreada que de costumbre.
Intentó moverse, pero algo le aprisionaba el brazo izquierdo. Un bulto grande. Retiró las sábanas, era una chica. Menos mal.
Dio un tirón suave para liberar el brazo la chica bulto emitió un pequeño gemido de protesta. Se sentó al borde de la cama y estiró la mano hasta el paquete de tabaco que estaba encima de la mesilla. Sólo quedaba un cigarrillo, odiaba eso.
Se lo llevó a los labios y lo encnedió. Tosió un poco, con cuidado de no hacer mucho ruido para no despertar a su compañera de cama. Escupió una flema en un kleenex y le pareció adivinar un vello púbico en la misma. Supuso que era de la chica, aunque no podía estar seguro. En cualquier caso, era lo más probable, dasa las circunstancias.
Se levantó y abrió ligermante la persiana, procurando no hacer mucho ruido. Dejó que sus ojos se fueran acostumbrando poco a poco a la luz. También abrió la ventana.
No podía olerlo, pero sabía que la habitación apestaba. A tabaco, a alcohol, a sudor, a sexo y a pies.
La chica emitió un quejido más elevado que el anterior y comenzó a moverse con los movimientos torpes de quein se está despertando. Lo primero que vió fue a él, en boxers y fumando.
-Perdona que no te ofrezca, pero es el último.
-No fumo, ¿no lo recuerdas?
No, no lo recordaba. No sabía si sentirse aliviado de no tener que compartir el último cigarrillo que le quedaba o si joderse por no poder pedirle otro a la chica. Más tarde, repasando los hechos, le sorprendería la naturalidad con que había asumido el no recordar si la chica con la que se había acostado fumaba o no.
La chica, cubierta con las sábanas, localizó las bragas y el sujetador y comenzó a vestirse. No le pidió que saliera de la habitación, pero procuró que nada comprometido quedara a al vista en el proceso.
Él se fue a la cocina y se sirvió algo del café que había sobrado del día antes. Volvió a la habitación alternando sorbos de café con caladas al cigarrillo.
La chica ya estaba vestida y se estaba calzando unas botas en ese momento.
-¿Café?
-No –dijo la chica, y, al cabo de unos segundos:- gracias.
Miró a la chica terminar de ponerse las botas y coger su bolso.
-Tengo que irme –dijo sin mirarle a la cara.
-Vale.
Pasó a su lado, saliendo al pasillo y luego cruzó la puerta de la entrada sin decir nada más.
Tiró la colilla del cigarrillo a los restos del café y se sentó en la cama. Miró a su alrededor y vió su ropa desperdigada. En el suelo había tres condones usados.
Cuando los recogíó, húmedos y pegajosos, se dio cuenta de que uno de ellos estaba roto.
Se preguntó si aquel condón roto sería el primero o el tercero.
La chica salió a la calle. La cabeza le dolía terriblemente. Se encaminó hacia donde suponía estaba la parada de metro más cercana mientras hurgaba en su bolso. Encontró el móvil, tenía el sonido quitado. Eso, y cinco llamadas perdidas, con apenas unos minutos de diferencia entre ellas.
TonyMontana
21-oct-2007, 00:31
Más costumbrismo barato:
Diez dedos en las manos y nueve dedos en los pies
Natalia se miró el pie izquierdo y concentró toda su atención en el hueco que estaba donde el pulgar debería estar. El agua de la bañera empezaba a enfriarse y se le estaba poniendo la piel de gallina. Sin tocarlos, notaba los pezones duros y fríos.
Se retiró un poco de espuma de encima de los ojos y continuó contemplando la ausencia del pulgar. Hacía dos semanas que le habían retirado los vendajes y aún no se había acostumbrado a su nueva condición de amputada.
Amputada, mutilada, incompleta, defectuosa.
Alberto no se había separado de ella desde el accidente. Siempre pendiente por si necesitaba alguna cosa. Ni siquiera la dajaba levantarse a por un vaso de agua. Y cuando ella tenía que ir al servicio, la miraba angustiado hasta que cerraba la puerta tras ella.
Ella le decía que estaba bien, que no pasaba nada, que no tenía que sentirse culpable. Estas cosas, a veces, pasan. Y podría haber sido mucho peor. Teniendo en cuenta lo aparatoso del accidente, perder un dedo del pie era una minucia. Casi estaba agradecida.
Natalia se sumergió en el bañera hasta la nariz. Sólo la parte superior de su cabeza y su pie de cuatro desdos sobresalían de la superficie del agua.
La vida puede dar muchas vueltas en un mes, se dijo. Hace un mes alberto iba a dejarla. Por supuesto, no se lo dijo, pero ella lo sabía. Tres semanas atrás hubo un accidente. Alberto la llevaba de paquete en su moto, habían discutido e iba a acercarla a su casa. Y después vino la infección y la amputación del pulgar del pie izquierdo.
Y los remordimientos.
Natalia sacó la cabeza del agua y escupió un chorrito de agua en dirección a su pie. Sí, podría acostumbrarse a vivir sin un pulgar, pero no podría acostumbrarse a vivir sin alberto.
Al menos, ahora ya no tendría que hacerlo.
TonyMontana
21-oct-2007, 00:35
Cuando me entran los arranques de literarios, retomo un pseudo-proyecto de novela coral.
Los cuentos que posteo, a excepción de Nochevieja, son estudios, digamos. Intentos de desarrollar ideas confusas que tengo para ver cómo las puedo aprovechar y meter en dicha novela.
Por eso la mayoría de ellos no tienen mucho sentido.
Y los títulos son provisionales, una forma de diferenciarlos y saber, asimple vísta cuál es cuál.
Caja de caudales
Entró en el despacho sin molestarse en echar un vistazo a la decoración, algo anticuada y pretenciosa. Fue directo hasta la mesa de roble macizo y abrió el cajón inferior derecho. Allí, debajo de unos documentos, había una pequeña llave.
Detrás del escritorio había una estantería de libros y detrás de unos libros, oculta, había una caja de caudales granate. Dentro de esa caja de caudales granate había una Beretta 92 semiautomática negra de 9 milímetros con el cargador lleno y una cajita de munición adicional. La llave abría esa caja de caudales.
Con la pistola en la mano pero manteniendo el índice alejado del gatillo, para evitar accidentes, se dirigió a otro cuarto. Dejó la pistola en una mesita de noche y estuvo apartando muebles hasta que dejó un gran espacio en medio del cuarto. También se aseguró de retirar la alfombra, que enrolló cuidadosamente para luego dejarla apoyada en una esquina, contra la pared.
Después colocó un plástico grueso translúcido y algo rígido en medio del cuarto, en el hueco que había hecho apartando muebles.
Pistola en mano se dirigió a la puerta de la habitación y contempló el resultado durante un par de minutos. Así permaneció, de pie, inmóvil. Su respiración era tan leve que apenas era perceptible.
Luego se dirigió al centro del plástico y, colocándose de perfil respecto a la puerta, se arrodilló e inclinó el toros ligeramente hacia adelante.
Se introdujo el cañón de la pistola en la boca y disparó. Se desplomó hacia adelante con la sangre cayéndole en cascada por la nariz y la boca, como el agua de un grifo abierto. El cuerpo quedó apoyado sobre la frente y las rodillas, con los brazos a ambos lados, completamente laxos. Se convulsionó una vez, pero ya estaba muerto.
Todas las palabras del mundo se pueden dividir en dos tipos , Autólogas y heterólogas. Las palabras autólogas son las que significan lo mismo que son, (este es el significado etimológico de auto y logos), por ejemplo “esdrújula”, “palabra” y pocas más. Las heterólogas son las que significan algo distinto de lo que son, estas son por ejemplo “silla” , “pimiento” , ahora bien qué respondemos a la pregunta ¿la palabra “heteróloga” es autóloga o heteróloga? Si “heteróloga” es heteróloga entonces es autóloga y si es autóloga entonces es heteróloga….
es verdad, nunca se me había ocurrido.
Todas las palabras del mundo se pueden dividir en dos tipos , Autólogas y heterólogas. Las palabras autólogas son las que significan lo mismo que son, (este es el significado etimológico de auto y logos), por ejemplo “esdrújula”, “palabra” y pocas más. Las heterólogas son las que significan algo distinto de lo que son, estas son por ejemplo “silla” , “pimiento” , ahora bien qué respondemos a la pregunta ¿la palabra “heteróloga” es autóloga o heteróloga? Si “heteróloga” es heteróloga entonces es autóloga y si es autóloga entonces es heteróloga….
El fallo de tu argumento está en la primera frase: Todas las palabras del mundo. No. No todas. Hay palabras que no entran en esa categoría por ejemplo la palabra DIVERTIDA puede ser divertida o no dependiendo de lo idiota que sea el que la lea o escuche (o lo fumado que vaya). Un caso más interesante sería el de las preposiciones, por ejemplo ¿DE cumple su significado? Daría lugar a un debate filosófico que no viene al caso.
El asunto es que NO todas las palabras se pueden clasificar entre autólogas y heterólogas, hay palabras que no pertenecen a esa clasificación, y HETERÓLOGA es una de ellas (igual que AUTÓLOGA que plantearía un dilema más sutil e interesante a todo el asunto).
Es una versión de la paradoja el mentiroso y de la paradoja de Russell sobre el concepto de clase.Una paradoja muy importante por que dio lugar a que Frege desestimara un trabajo que llevaba 20 años realizando y por que dio lugar a una infinidad de cosas interesantísimas que podían ser explicadas de tal manera que terminasen por mentar a Gödel.
Pitufo Cabrón
24-feb-2010, 21:27
Levántate de tu silla y habla.
Pitufo Cabrón
24-feb-2010, 21:38
Levántate de la silla, habla y explica. Aquel enlace a este hilo era un anzuelo para ti que, como esperaba, has picado, no te escapes ahora que estoy tirando del sedal.
Qué bonito es este tema, qué hombres ilustres, qué grandes mentes, mi perro llora desde la ventana voy a sacarle de paseo mientras pienso en aquél Paris de 1900.
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