M. Corleone
27-nov-2009, 08:11
Al hilo del debate en el hilo sobre Almodóvar, y su inconfundible (para bien y para mal) sello estético y temático en sus películas...
A mí lo de que un director tenga un estilo tan definido que todas sus películas se parezcan mucho entre sí (o, simplemente, sean fácilmente reconocibles como suyas) no me parece que tiene que ser nada malo. No criticamos eso entre los pintores (puto Van Gogh, siempre las mismas pinceladas...), los músicos (putos AC/DC, siempre los mismos acordes), los escritores (puto Delibes, siempre con sus pueblos castellanos)...
Ya digo, no me parece que sea algo negativo la similitud o coherencia de estilo y temática entre las películas de Alvodóvar (como tampoco me parecería negativo lo contrario) y si -en general- no me gustan es por otras razones, no porque se parezcan entre sí.
Es más: el que exista un "sello de autor" del director era algo impensable hasta -pongamos- finales de los 60 o principios de los 70, cuando los autores franceses empezaron a hacer un cine muy personal y surgió toda una generación de directores del Nuevo Hollywood (Scorsese, Coppola, Polansky, Spielberg, DePalma, Bogdanovich, Altman... me dejo a muchos) que fue la primera en ser considerada como AUTOR con mayúsculas de sus películas.
El director como autor de la película, como máximo responsable, no como (hasta entonces) un coordinador que gestionaba un presupuesto y se ocupaba de que todos los verdaderos "artesanos" del cine hicieran bien su trabajo y el resultado final fuera coherente.
Esa generación de expectadores (finales 60, principios de los 70) comenzó a darse cuenta de que John Ford no era un simple artesano de Hollywood, sino un verdadero autor, y que todas su películas tenían un "sello de autor" indeleble y reconocible, más allá de los Colt y del careto imperturbable de John Wayne. François Truffaut consiguió (desde las páginas de la revista para gafapastas que lee Nada) que el cine de A. Hitchcock fuera considerado como una obra de arte (y no como un mero entretenimiento de misterio...), etc, etc.
Y en ese proceso (simplificando mucho...) surge la idea de director como lo conocemos hoy en día, como "Una película de...".
Y de esta idea del director-autor, la siguiente pregunta: ¿Existen buenos directores (y con una carrera lo suficientemente larga como para poder valorarlo) que, a pesar de ser considerados directores de prestigio, no podamos decir que tienen "un estilo definido"? Pues sí. Lo mismo que el estilo de Van Gogh es fácilmente reconocible, hay pintores cuyas obras no se parecen muchas unas a otras (o que van de un estilo a otro según épocas) y cantantes que hacen discos que no se parecen gran cosa unos a otros.
Se me ocurren algunos directores con cierto prestigio en los que es difícil detectar ese estilo personal, como por ejemplo:
Steven Soderbergh (http://es.wikipedia.org/wiki/Steven_Soderbergh), cuya filmografía es de lo más ecléctica y con sorprendentes cambios de registro, tanto estéticos como de tema contado.
¿Habéis visto "Bubble"? Pues comparadla con "Ocean´s Eleven" (y siguientes) y estableced alguna comparación...
En el spoiler la filmografía completa del tipo:
The Informant! (2009)
The Girlfriend Experience (2009)
Che (2008)
Life Interrupted (2007)
Ocean's Thirteen (2007)
El buen alemán (2006)
Building No.7 (2006)
Bubble (2005)
Ocean's Twelve (2004)
Eros (2004, segmento Equilibrium)
Solaris (2002)
Full Frontal (2002)
Ocean's Eleven (2001)
Traffic (2000)
Erin Brockovich (2000)
The Limey (1999)
Out of Sight (1998)
Schizopolis (1996, también actor y compositor)
Gray's Anatomy (1996)
Underneath (1995)
King of the Hill (1993)
Kafka (1991)
Sex, Lies, and Videotape (1989, también editor de sonido)
Otro que salta de flor en flor es Michael Wintterbottom (http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Winterbottom), que lo mismo hace una futurista raruna (Código 46) que se casca una crónica de la cultura de club británica (24 hours party people) que se va a Guantánamo, que hace una negra negrísima.
Y ya está, este tocho-ladrillo mañanero os dejo aquí...
A mí lo de que un director tenga un estilo tan definido que todas sus películas se parezcan mucho entre sí (o, simplemente, sean fácilmente reconocibles como suyas) no me parece que tiene que ser nada malo. No criticamos eso entre los pintores (puto Van Gogh, siempre las mismas pinceladas...), los músicos (putos AC/DC, siempre los mismos acordes), los escritores (puto Delibes, siempre con sus pueblos castellanos)...
Ya digo, no me parece que sea algo negativo la similitud o coherencia de estilo y temática entre las películas de Alvodóvar (como tampoco me parecería negativo lo contrario) y si -en general- no me gustan es por otras razones, no porque se parezcan entre sí.
Es más: el que exista un "sello de autor" del director era algo impensable hasta -pongamos- finales de los 60 o principios de los 70, cuando los autores franceses empezaron a hacer un cine muy personal y surgió toda una generación de directores del Nuevo Hollywood (Scorsese, Coppola, Polansky, Spielberg, DePalma, Bogdanovich, Altman... me dejo a muchos) que fue la primera en ser considerada como AUTOR con mayúsculas de sus películas.
El director como autor de la película, como máximo responsable, no como (hasta entonces) un coordinador que gestionaba un presupuesto y se ocupaba de que todos los verdaderos "artesanos" del cine hicieran bien su trabajo y el resultado final fuera coherente.
Esa generación de expectadores (finales 60, principios de los 70) comenzó a darse cuenta de que John Ford no era un simple artesano de Hollywood, sino un verdadero autor, y que todas su películas tenían un "sello de autor" indeleble y reconocible, más allá de los Colt y del careto imperturbable de John Wayne. François Truffaut consiguió (desde las páginas de la revista para gafapastas que lee Nada) que el cine de A. Hitchcock fuera considerado como una obra de arte (y no como un mero entretenimiento de misterio...), etc, etc.
Y en ese proceso (simplificando mucho...) surge la idea de director como lo conocemos hoy en día, como "Una película de...".
Y de esta idea del director-autor, la siguiente pregunta: ¿Existen buenos directores (y con una carrera lo suficientemente larga como para poder valorarlo) que, a pesar de ser considerados directores de prestigio, no podamos decir que tienen "un estilo definido"? Pues sí. Lo mismo que el estilo de Van Gogh es fácilmente reconocible, hay pintores cuyas obras no se parecen muchas unas a otras (o que van de un estilo a otro según épocas) y cantantes que hacen discos que no se parecen gran cosa unos a otros.
Se me ocurren algunos directores con cierto prestigio en los que es difícil detectar ese estilo personal, como por ejemplo:
Steven Soderbergh (http://es.wikipedia.org/wiki/Steven_Soderbergh), cuya filmografía es de lo más ecléctica y con sorprendentes cambios de registro, tanto estéticos como de tema contado.
¿Habéis visto "Bubble"? Pues comparadla con "Ocean´s Eleven" (y siguientes) y estableced alguna comparación...
En el spoiler la filmografía completa del tipo:
The Informant! (2009)
The Girlfriend Experience (2009)
Che (2008)
Life Interrupted (2007)
Ocean's Thirteen (2007)
El buen alemán (2006)
Building No.7 (2006)
Bubble (2005)
Ocean's Twelve (2004)
Eros (2004, segmento Equilibrium)
Solaris (2002)
Full Frontal (2002)
Ocean's Eleven (2001)
Traffic (2000)
Erin Brockovich (2000)
The Limey (1999)
Out of Sight (1998)
Schizopolis (1996, también actor y compositor)
Gray's Anatomy (1996)
Underneath (1995)
King of the Hill (1993)
Kafka (1991)
Sex, Lies, and Videotape (1989, también editor de sonido)
Otro que salta de flor en flor es Michael Wintterbottom (http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Winterbottom), que lo mismo hace una futurista raruna (Código 46) que se casca una crónica de la cultura de club británica (24 hours party people) que se va a Guantánamo, que hace una negra negrísima.
Y ya está, este tocho-ladrillo mañanero os dejo aquí...