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Ver la Versión Completa : Relatos ERÓTICOS



M. Corleone
05-may-2008, 12:42
Mmmm... Hay sección de relatos eróticos?

Aquí tienes el hilo abierto, como el higo maduro a la espera de que lamas su dulce néctar...

Maniac
05-may-2008, 12:50
Fue un domingo extraño. Estaba despierto a las siete y media de la mañana, solo en mi piso compartido y sin resaca. Unos mejillones en mal estado se habian cruzado en mis planes, y lo que esperaba que fuera una noche loca había acabado llevando a mi amiga en coche a casa de sus padres (de donde seguramente no saldria en todo el dia, en concreto del wc).
En pijama, me preparaba algo de comer porque tanto trajín me habia dado hambre, cuando escuché abrirse la puerta. Me di la vuelta y mi compañera de piso asomó por la cocina.
-Creía que este finde no se quedaba nadie aparte de mí- le dije
-Al final me liaron para ir a una fiesta.... Huele bien, que haces?
-Té y un par de bikinis, quieres uno?
-Síiiii, me muero de hambre.
Entré en el comedor con la bandeja de desayuno y la vi tumbada en el sofá quitandose los zapatos. Era menuda y con la piel tan morena que en verano podria pasar por mulata.
-No me extraña que te duelan los pies con esos zapatos- observé.
-Para lucir hay que sufrir- me contestó mientras cogía medio bikini y le daba un mordisco.
Me levanté, fui a mi habitación y volví con un bote de gel.
-Anda ven, te daré un repasillo en los pies- dije mientras acercaba un puf para sentarme a su lado.
Empezé con el pie izquierdo, masajeando del talón hacia arriba.
-Que rico... ¿Dónde has aprendido?
-El dolor de pies me viene de familia, como lo de ser pobres.... Seguro que también te duelen las pantorrillas.
-Me he pasado casi toda la noche en pie
-Si te pones algo más corto te hago el servicio completo- dije con media sonrisa
-Me quitaré los pantalones. No llevo tanga, así que no creo que veas mucho más que cuando me viste en bañador en la playa.
Se bajo los pantalones dejando al descubierto unas caderas redondeadas y unas braguitas moradas. Se tumbó boca abajo apoyando la cabeza en el brazo del sofá. Seguí un rato más con los pies, para poco a poco subir por las pantorrillas y liberar tensiones. Al rato subí por los muslos, cosa que no la molestaba o eso dejó entender al dejar escapar un gruñidito y separar las piernas un poco más de lo debido. Al rato habia levantado ligeramente el culo, con lo que alguno de mis pases rozaban una entrepierna que se empezaba a calentar bastante.
Cuando me quise dar cuenta una mano le daba un relajante masaje en el chochito mientras la otra le dejaba al descubierto la espalda, y descubrí con alegrïa que no llevaba nada más que la camiseta. Me subí a horcajadas, aparté su cabello y le di un mordisco suave en la nuca, ella correspondió con un gemido y un mohín de rendición, la besé en el cuello.
-Deja que me levante- dijo
Me senté el el sofá y una alegre erección me asomaba por el pantalón del pijama. Se intentó poner encima mio pero la agarré con firmeza y la tumbé boca arriba en mi regazo. La miré a los ojos, baje la vista y confirmé lo que siempre habia sospechado: unos pechos pequeñitos pero muy bien hechos, con unos pezones oscuros, color café con leche. Le acaricié el costado suavemente hasta llegar a las caderas, ahí di un giro en el rumbo y metí la mano bajo sus braguitas -que ya tenian una mancha de humedad visible, comprobando con satisfacción que su esteticién era de las que cuando hacia las ingles no olvidaba los "bigotes". Metí un dedo con cuidado, lo mojé y me lo llevé a la boca.
Se levantó de un golpe y se puso encima mio, empezamos a besarnos, mis labios no dejaban de hacer un puente aéreo entre su boca y sus pezones.
-¿Quieres que vaya a buscar condones?
-Ya tengo un par en el bolso- me dijo mientras se bajaba las bragas.
Escondió mi polla un rato en su boca antes de ponerme la goma y empezar a cabalgarme suave, como al trote. La tenia agarrada por las caderas y con disimulo me acerqué manualmente a la puerta de atrás. Empezé rozando con la yema de los dedos y cuando noté que ese masaje también funcionaba metí la punta. Dió un respingo y lo aparté.
-Perdona, no queria meterme donde no me llaman
-No es que no me guste... A veces me he metido un dedo por ahí, pero nada más.
-¿Nada más?
-No, pero notarme llena por delante y tu dedo por detrás puede estar bien ,no?
-Eso lo dejaré a tu opinión
Me moje el dedo en la boca y le acaricié el "tercer ojo" por fuera. Lo moje en la suya y al tiempo que subia y bajaba empecé a entrar lentamente. Pronto tenia dos apéndices perdidos en su entrepierna y el ritmo habia subido al límite de mi resistencia cardíaca.
-Para un momento, me vas a matar
-Tú también me estas matando -me dijo con la voz entrecortada- Quiero que me lo hagas.
-¿El qué?
-El culo.
Se puso a cuatro patas en el sofá, bajó los hombros y se estiró como un gato cuando se levanta de la siesta. Cuando vi separarse los cachetes no pude evitar abalanzarme y darle unos lametones. Gemía de placer y decidí seguir un rato con el beso negro mientras le metia un par de dedos en la rajita.
-¿Estas preparada? Si te duele avisame.
Apoyé el capullo en la entrada sin hacer fuerza y lo deslizé arriba y abajo un rato. Después entré suavemente hasta que desapareció la punta. La dejé un rato y poco a poco empezé a bombear a ritmo lento. El dolor sordo del principio dejó paso al placer y cada vez me dejaba entrar más.
-Vas a hacer que me corra- le dije
-Yo también me voy a correr, no pares.
Un escalofrio me recorrió el espinazo mientras notaba como vaciaba en el condón. La saqué con delicadeza y me senté a su lado mientras le hacia un nudo a la goma.
-¿Te ha gustado?
-No ha estado mal para ser la primera vez.
Miré el envoltorio del condón sobre la mesa.
-Así que eres tú quien me manga condones del armario del baño!!
Se rió y me besó en la mejilla.

M. Corleone
05-may-2008, 13:02
Fue un domingo extraño. Estaba despierto a las siete y media de la mañana, solo en mi piso compartido y sin resaca. Unos mejillones en mal estado se habian cruzado en mis planes, y lo que esperaba que fuera una noche loca había acabado llevando a mi amiga en coche a casa de sus padres (de donde seguramente no saldria en todo el dia, en concreto del wc).
En pijama, me preparaba algo de comer porque tanto trajín me habia dado hambre, cuando escuché abrirse la puerta. Me di la vuelta y mi compañera de piso asomó por la cocina.
-Creía que este finde no se quedaba nadie aparte de mí- le dije
-Al final me liaron para ir a una fiesta.... Huele bien, que haces?
-Té y un par de bikinis, quieres uno?
-Síiiii, me muero de hambre.
Entré en el comedor con la bandeja de desayuno y la vi tumbada en el sofá quitandose los zapatos. Era menuda y con la piel tan morena que en verano podria pasar por mulata.
-No me extraña que te duelan los pies con esos zapatos- observé.
-Para lucir hay que sufrir- me contestó mientras cogía medio bikini y le daba un mordisco.
Me levanté, fui a mi habitación y volví con un bote de gel.
-Anda ven, te daré un repasillo en los pies- dije mientras acercaba un puf para sentarme a su lado.
Empezé con el pie izquierdo, masajeando del talón hacia arriba.
-Que rico... ¿Dónde has aprendido?
-El dolor de pies me viene de familia, como lo de ser pobres.... Seguro que también te duelen las pantorrillas.
-Me he pasado casi toda la noche en pie
-Si te pones algo más corto te hago el servicio completo- dije con media sonrisa
-Me quitaré los pantalones. No llevo tanga, así que no creo que veas mucho más que cuando me viste en bañador en la playa.
Se bajo los pantalones dejando al descubierto unas caderas redondeadas y unas braguitas moradas. Se tumbó boca abajo apoyando la cabeza en el brazo del sofá. Seguí un rato más con los pies, para poco a poco subir por las pantorrillas y liberar tensiones. Al rato subí por los muslos, cosa que no la molestaba o eso dejó entender al dejar escapar un gruñidito y separar las piernas un poco más de lo debido. Al rato habia levantado ligeramente el culo, con lo que alguno de mis pases rozaban una entrepierna que se empezaba a calentar bastante.
Cuando me quise dar cuenta una mano le daba un relajante masaje en el chochito mientras la otra le dejaba al descubierto la espalda, y descubrí con alegrïa que no llevaba nada más que la camiseta. Me subí a horcajadas, aparté su cabello y le di un mordisco suave en la nuca, ella correspondió con un gemido y un mohín de rendición, la besé en el cuello.
-Deja que me levante- dijo
Me senté el el sofá y una alegre erección me asomaba por el pantalón del pijama. Se intentó poner encima mio pero la agarré con firmeza y la tumbé boca arriba en mi regazo. La miré a los ojos, baje la vista y confirmé lo que siempre habia sospechado: unos pechos pequeñitos pero muy bien hechos, con unos pezones oscuros, color café con leche. Le acaricié el costado suavemente hasta llegar a las caderas, ahí di un giro en el rumbo y metí la mano bajo sus braguitas -que ya tenian una mancha de humedad visible, comprobando con satisfacción que su esteticién era de las que cuando hacia las ingles no olvidaba los "bigotes". Metí un dedo con cuidado, lo mojé y me lo llevé a la boca.
Se levantó de un golpe y se puso encima mio, empezamos a besarnos, mis labios no dejaban de hacer un puente aéreo entre su boca y sus pezones.
-¿Quieres que vaya a buscar condones?
-Ya tengo un par en el bolso- me dijo mientras se bajaba las bragas.
Escondió mi polla un rato en su boca antes de ponerme la goma y empezar a cabalgarme suave, como al trote. La tenia agarrada por las caderas y con disimulo me acerqué manualmente a la puerta de atrás. Empezé rozando con la yema de los dedos y cuando noté que ese masaje también funcionaba metí la punta. Dió un respingo y lo aparté.
-Perdona, no queria meterme donde no me llaman
-No es que no me guste... A veces me he metido un dedo por ahí, pero nada más.
-¿Nada más?
-No, pero notarme llena por delante y tu dedo por detrás puede estar bien ,no?
-Eso lo dejaré a tu opinión
Me moje el dedo en la boca y le acaricié el "tercer ojo" por fuera. Lo moje en la suya y al tiempo que subia y bajaba empecé a entrar lentamente. Pronto tenia dos apéndices perdidos en su entrepierna y el ritmo habia subido al límite de mi resistencia cardíaca.
-Para un momento, me vas a matar
-Tú también me estas matando -me dijo con la voz entrecortada- Quiero que me lo hagas.
-¿El qué?
-El culo.
Se puso a cuatro patas en el sofá, bajó los hombros y se estiró como un gato cuando se levanta de la siesta. Cuando vi separarse los cachetes no pude evitar abalanzarme y darle unos lametones. Gemía de placer y decidí seguir un rato con el beso negro mientras le metia un par de dedos en la rajita.
-¿Estas preparada? Si te duele avisame.
Apoyé el capullo en la entrada sin hacer fuerza y lo deslizé arriba y abajo un rato. Después entré suavemente hasta que desapareció la punta. La dejé un rato y poco a poco empezé a bombear a ritmo lento. El dolor sordo del principio dejó paso al placer y cada vez me dejaba entrar más.
-Vas a hacer que me corra- le dije
-Yo también me voy a correr, no pares.
Un escalofrio me recorrió el espinazo mientras notaba como vaciaba en el condón. La saqué con delicadeza y me senté a su lado mientras le hacia un nudo a la goma.
-¿Te ha gustado?
-No ha estado mal para ser la primera vez.
Miré el envoltorio del condón sobre la mesa.
-Así que eres tú quien me manga condones del armario del baño!!
Se rió y me besó en la mejilla.

En el trabajo, y erecto. Esto no puede ser.

Me he puesto malo, que es lo mejor que se le puede decir al autor de un relato erótico.

La próxima vez, sin condón (ya que es un relato, y no la realidad, líbrate de las gomas, aunque sea en la fantasía).

Maniac
08-may-2008, 16:34
Miré fijamente a sus ojos, tenían ese brillo especial. La agarré por las caderas manteniendo una distancia prudencial y puse la cara de pillo (de “Errol Flynn” la llama una amiga).
-No me mires así que sabes que se me caen las bragas al suelo
-Entonces daos por follada, milady –le espeté.
Soltó una risita entre tímida y nerviosa y me besó. La empujé con suavidad hacia la pared. Me arrimé a su cuerpo y la rodeé con los brazos, cruzando las manos para tomarla de las posaderas , hundí la cara en su cuello y respiré hondo. Si algo me gusta de este mundo son los perfumes y las mujeres que los llevan. Seguí besándola al tiempo que me ponía de rodillas y quedaba con la cara a la altura de su estómago. Levanté la camiseta y seguí la ruta de mis labios desde debajo del pecho hasta donde empieza el bajo vientre. Desabroché el tejano dejando al descubierto un tanga que dejaba escapar un poco de vello corto. Acerqué la boca y más que un beso le di un suave mordisco. Me levanté y volví a quedarme mirándola a los ojos.
Casi arrojándonos el uno al otro sobre la cama nos tumbamos medio desnudos. Nos abrazamos, nos revolcamos el uno al otro y nos comemos las bocas. Sus labios seguirían frescos y sabrosos aunque los usara toda la noche. Se echa encima de mi y me saca la polla del calzoncillo. Empieza a comer como si fuera un helado cremoso, lame, rodea con los labios, saborea y no duda en repasa el tronco de un extremo a otro.
-Oye, que yo también quiero- me quejo como si no quisiera que siguiera.
En un solo movimiento –fluido, elegante, casi rutinario- me planta la entrepierna en la cara mientras sigue a lo suyo. Aparto un poco el tanga, agarro los carrillos con firmeza y paseo la lengua arriba y debajo de su sexo, con alguna escapa al botoncito marrón que queda encima. Ella sigue a lo suyo, levantando la cabeza sólo para tomar aire y gemir cuando lo hago bien..
Levanta el culo y se sienta enfrente, nos volvemos a mirar. Entrelazamos las piernas y acercamos las caderas. Me agarra el miembro y se pone a jugar con él a la entrada de su sexo; está caliente, ardiendo, no puedo aguantar. Me abalanzo sobre ella, la agarro por la espalda y la monto encima mio y noto como entra hasta el final. Empieza a moverme como si la meciera, mi boca no se decide qué pezón chupar, mis manos no saben si sujetarla o acariciarla. Todo es confuso, pero ella sabe lo que quiere. Empieza marcar su propio ritmo, más contundente, más vertical, más frenético.
No puedo evitarlo, acabo por correrme. Nos quedamos un rato más así, yo dentro de ella, ella abrazada a mi cuello. Nos tumbamos y me quedo mirando al techo. Busco el cenicero sobre la mesa y cojo el paquete de cigarrillos del suelo. Le ofrezco uno, me dice que ha dejado de fumar. Pego una calada y por el rabillo del ojo veo que no deja de mirarme.
-No se que es lo que me das, pero me encanta –me dice mientras apoya la cabeza en mi pecho.
-Los perdedores somos tremendamente sexys
Se ríe otra vez, ahora más relajada. Se acerca y me da un beso en la mandíbula.
-¿Echamos otro?
Llevo preparado más de 5 minutos
-Venga, otro. Por los viejos tiempos.

Riper
09-may-2008, 02:14
Estaba sentado frente al pc con un buen tazon de fresas coloreado con abundante y pringosa nata que rebosaba por los bordes del cuenco cuando de pronto vi como Manuxos se acercaba lentamente hacia la mesa..

[Continuara]

Creo que quien barniza las mesas de ikea...

Maniac
15-may-2008, 09:35
Busco el interruptor a tientas. Debe ser esto… Empujo con el pulgar hacia arriba y las luces parpadean un momento. De 6 flourescentes faltan dos y el olor a desinfectante me golpea la nariz.
-¿Qué te parece?
-No esta mal…
-¿No esta mal? –respondo- Oye… Que me he jugado las pelotitas para conseguir las llaves, y además no quedan muchas morgues de cementerio en uso.
-Te noto tenso, ¿estas acojonado?
-Acojonado no, pero estos sitios me dan respeto (me aclaro la voz), una cosa es una cámara frigorífica, un matadero o una iglesia, pero estos sitios…
Me apoyo en la mesa de metal que queda casi en mitad de la caseta. Se acerca y me clava sus ojos azules, me agarra suave el paquete por encima del pantalón y empieza a masajearlo.
-Venga, anímate tigretón
Me baja la bragueta y me mete mano por dentro del calzoncillo, la tiene helada y eso me motiva menos todavía.
-Creo que el tigre es más bien un gato castrado por ahora- le digo mientras no dejo de pasear la mirada por las paredes de ladrillo.
Se echa un palmo para atrás, se agarra el escote por encima del top y lo baja, dejando al descubierto dos hermosas tetazas bastante firmes para su tamaño y unos pezones rosados que ocupan una buena porción del centro.
-Y esto, ¿no te alegra?
Me recuesto un poco más sobre la mesa, se apoya en mi muslo y me mete una en la boca. Empiezo a lamer y a chupar, al menos eso me relaja y mi amiguito se empieza a animar. Sube un poco la minifalda, se pone encima de mi y empieza a frotar la entrepierna con mi paquete, el calor empieza a subirme.
-Ahora sí! – dice con una sonrisita perversa.
Acabo de desabrochar el pantalón y libero mi polla. Todavía no está en orden de marcha, pero pronto reacciona al calor y suavidad de su boca. Frota las tetas por todo el tronco y me lame la bolsa para que acabe de ponerse firme.
Se da la vuelta. Minifalda arriba. Es uno de esos traseros grandes algo fofos, pero con la piel suave. Se sienta sobre mi y se la mete. La agarro de la cintura para marcarle el ritmo, me gusta notar sus nalgas apretándose contra mí. Voy subiendo la mano y le agarro el pecho, tiene los pezones duros, los aprieto suave con los dedos y noto su mano frotando por encima de mi verga. Se mueve de atrás hacia delante, va subiendo el ritmo, a veces noto que toco fondo. Yo intento no gritar, pero sus gemidos no paran de subir de volumen. Se para en seco.
-¿Te has corrido? –le pregunto mientras recupera el aliento
-Sí…. No sé si es el morbo de que nos pillen o algo así, pero este ha sido brutal.
Apoya la cabeza en mi regazo y empieza a chupar. Con el capullo recalentado por el meneo no tardo en soltar toda la carga, que desaparece en su garganta.
-Te has portado, campeón –me suelta mientras cierro la puerta.
Un gato sale de no se dónde y me pega un susto del copón
-Ok, ahora salimos de aquí y vamos a tomar algo.
-Por cierto ¿Como has conseguido las llaves?
-Uno tiene sus recursos, querida…
La tomo del brazo y andamos hacia la salida.

lovebeijso
25-may-2008, 11:27
Mongo strikes back

eSCo
25-may-2008, 12:00
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Ya que eres un cansino, por lo menos podrias ponerlo es castellano! :redc:

Maniac
28-may-2008, 16:13
Apuré medio bourbon con lima de un trago y pensé dos veces en lo que me había dicho. Insistí en la pregunta:
- ¿Que quieres hacer qué?
- Echar un polvo en la carnicería
- Ah… ¿Dónde? ¿Sobre el mostrador?
Me miró por encima de las gafas, apretó los labios a la pajita y sorbió un poco más de cóctel.
- En la nevera, en la grande.
- ¿Y eso, cuando quieres hacerlo?
- Ahora mismo, esta noche –se me acercó y me dijo al oído- Te mueres de ganas, confiesa.
Salimos del bar, caminamos junto a la playa. Hacía algo de fresco, le pasé la mano por detrás y la agarré de la cintura. Nos metimos en una callejuela del centro y nos detuvimos frente a la puerta de servicio. Sacó un manojo de llaves del bolso, encendió la luz del pasillo y avanzamos un par de pasos hasta una puerta forrada de chapa. Le dio al interruptor y giró la manecilla.
Ahí estaba la cámara. Fría, iluminada con fluorescentes y con varias piezas colgando de los ganchos. Olía a carne y sangre. No era desagradable, pero sí chocante.
- Quítate el cinturón.
Desabroché la hebilla mientras la repasaba con la vista. Llevaba un vestidito de verano estampado, ajustado, que dejaba al descubierto unas piernas que parecían más largas de lo que deberían ser. Soltó la pinza que le aguantaba el recogido. Apartó con gracia el cabello que caía sobre su escote. Se puso de cara a la pared, alzó los brazos y agarró con las manos un de los ganchos vacíos.
-Átame
Me puse detrás, le uní las muñecas con unas vueltas de cinturón y lo aseguré.
- ¿Y ahora qué? –le dije apoyando la barbilla en su hombro.
- Haz conmigo lo que quieras.
La cámara estaba helada, me pegué a su cuerpo para que notara algo de calor antes de dejarla las tetas al descubierto, las tapaba de sobra con las palmas y noté unos pezones tan duros que debían doler. Di la vuelta y me puse a calentarlos en mi boca, simplemente, sin hacer nada más que dejarlos ahí. Bajé una mano y palpé su entrepierna por encima del vestido, no había nada más entre mi mano y su almejita. También estaba fría. Me arrodillé, levanté la tela y me quedé mirando su conejito pelón. Lo acaricié con los labios, como si chupara un helado, dejé escapar la lengua entre los dientes y me agarré fuerte a su trasero. Seguí amorrado un buen rato, notando como se iba mojando y el frío iba pasando a un segundo plano. Solté uno de los cachetes y con la mano libre le acaricié el muslo para que separara las piernas.
Me levanté y volví a ponerme tras ella, las piernas le temblaban un poco. La agarré la barbilla y la pregunté si estaba bien. Dijo que sí. Yo contesté que lo siguiente quizá no le gustaría tanto.
Me saqué la polla, y noté el contraste entre su culo helado y la entrepierna ardiendo. Me llevé un par de dedos a la boca y mojé su agujerito. Apunté y empujé, me mordió la mano para no gritar demasiado, pero no me importó. Se agarraba con fuerza al gancho colgado del techo mientras la embestía. Subí el ritmo todo lo que pude al tiempo que la sujetaba para no caer los dos al suelo hasta parar en seco. Me retiré lentamente y noté como resbalaba la leche de su culo.
Cerró la puerta y volvimos al bar, para tomar algo antes que cerraran.
- ¿En qué piensas? –me dijo mientras esperaba en la barra a que un camarero nos hiciera caso.
- En que si tu madre se entera de esto me la corta con el cuchillo de partir huesos.

Maniac
14-jun-2008, 15:31
Abrí el paquete con cuidado y descubrí una caja negra de cartón del caro. Quité la tapa y dentro encontré un antifaz de esos que usan algunos para que la luz no les moleste al dormir y unas esposas forradas de cuero suave.
-Felicidades! –dijo con un tonillo pícaro en su suave voz..
-Gracias encanto. Ahora falta encontrar el momento para usar todo esto –contesté mientras miraba el contenido de mi flamante regalo.
-Ya había pensado en eso, por eso además del regalo te he preparado una sorpresa.
-Ufff, de ti me puedo esperar cualquier cosa. ¿Tardarás mucho en enseñarmela?
Mira el reloj del móvil.
-Más o menos un cuarto de hora… ¿Quieres un poco más de café?
Los 20 minutos que pasaron hasta que sonó el timbre los pasé cavilando qué clase de sorpresa podía ser.
Volvió de la entrada cogida del brazo de una mulata no mucho más alta que ella. Me levanté y la saludé con los besos de rigor.
-Soy Giovanna –tenía acento brasileno, la voz un poco ronca, y la nariz se veía remendada.
-¿Ya te imaginas que sorpresa he preparado, no?
- Me conoces demasiado bien –la dije mientras me acercaba para darle un pico- ¿Vamos a la habitación?
- ¿Dejas que Giovanna se duche antes? Y mientras te preparo…
- Ni que fuera un pollo…
Me desnudé y me tumbé en la cama. El cabecero estaba rematado por una barra horizontal así que me cogí con ambas manos a él. En contra de lo esperado no me ató ambas manos, sino que me dejó libre la mano izquierda. Giovanna entró, me taparon los ojos con el antifaz y empezó la fiesta.

La primera sensación fue dos lenguas recorriendo al unísono mi polla. Es algo que todo hombre debería experimentar una vez en la vida, una se dedicó por completo a mis huevos mientras la otra le daba su ración a mi capullo, de vez en cuando se encontraban juntas en algún lugar del tronco. Intentaba tocar a alguna de las dos pero con la otra mano sujeta al cabecero era algo difícil.
Las dos bocas pararon en seco, noté el calor de un cuerpo al tumbarse junto a mi:
-¿Te gusta la sorpresa?
- Joder, cómo no me va a estar gustando, no me veo el cipote pero lo debo tener al rojo vivo!
- Pues aún hay más
Me cogió la mano libre y la llevó a algún punto cerca del borde de la cama. Mis sospechas se confirmaron. Era difícil advertirlo a simple vista porque era uno de esos trabajos de cirugía casi perfectos que se encuentran de vez en cuando. Pero ahora estaba completamente seguro. Giovanna tenía un vergajo que, a ojo (mano) de buen cubero era más o menos del mismo tamaño que el mío.
- De perdidos al rio señoritas. Hagan conmigo lo que quieran, soy su prisionero.

La humedad de un coñito caliente en mi entrepierna no dejaba duda sobre quién me estaba acercando la suya a mi cara. Mi mano se agarró a ese trozo de carne no muy diferente al que veía cada mañana al ducharme. Me lo introduje en la boca con cuidado e hice lo mejor que pude -es decir lo que me gusta que me hagan. Notaba como se iba metiendo, deslizándose sobre mi lengua. Con la mano libre no hacía más que sobar ese par de pechitos artificiales tan bien hechos. Mientrastanto, más abajo mi amiga me cabalgaba con un vigor inusual, tal vez fruto de la excitación de ver como le practicaba sexo oral (más bien me follaba la boca) a aquella mulatita con sorpresa.
Mi boca quedó libre y tomé una bocanada de aire. Los bruscos movimientos pélvicos habían cesado.
- ¿Qué tal?- preguntó Giovanna
- Tu sabrás, me han comido bastantes veces pero hoy he traspasado la frontera.
- Pues lo has hecho bastante bien. Ahora le toca a tu chica...
La tumbó en mi pecho y al momento noté esa sensación de dos pollas luchando por el espacio vital que llamamos "doble penetración". Cuando por fin ambos miembros se acoplaron al respectivo agujero empezó una tarea de bombeo acompasado por los jadeos de los tres, cada vez más escandalosos. Mi mano agarraba la nuca de mi amiga y acercaba su cara a mi boca, buscando sus labios para amordazarlos con los míos.

Un espasmo nos hizo saber a los dos (a Giovanna y un servidor) que el orgasmo doble había llegado, noté sus tetas aplastándose contra mi y en temblor incontrolado en sus piernas. Ahora quedaban dos por satisfacer. Giovanna se tumbó junto a mi, juntado nuestras pollas para darle lo que quería, una ración doble de leche. Por fin me quitó el antifaz y las esposas, me quedé mirando a Giovanna y a mi amiga, sonriente y con cara de satisfecha. Recuperé el aliento y me incorporé.
-Esto es un regalo, y no la tarta con stripper del año pasado.
-Cuando quieras repetimos.

Himeko
14-jun-2008, 21:26
Debería llamarse "El hilo erótico de Maniac"

Maniac
15-jun-2008, 16:07
Hija mia, si nadie se anima alguien tiene que hacerlo... y seguro que por aquí los hay mejores que yo

M. Corleone
24-jun-2008, 11:56
REHABILITACIÓN

Cada día, acudía a la sesión de rehabilitación, en una clínica de fisioterapia que estaba situada a escasos metros de mi casa.

Tras un aparatoso accidente de tráfico, me había roto la cadera. Tras la operación, y a mis escasos 30 años, había perdido parte de la movilidad de la pierna derecha, en la articulación en que el fémur se une con la cadera. Los médicos me implantaron una prótesis de titanio, pero la recuperación se presentaba lenta y trabajosa.

Aquella mañana, como todas las mañanas desde hace 14 semanas, acudí a la clínica, vestido con ropa de deporte, pues Juan, mi fisioterapeuta, me hacía pedalear en una bicicleta estática durante media hora.

Al entrar, saludé a la recepcionista, y pasé hacia el gimnasio, como si fuera un trabajador más de la clínica. La costumbre.

Entré al gimnasio, pero estaba vacío. Normalmente, Juan salía a recibirme, y me indicaba cuántos minutos de bicicleta debía hacer. Pero hoy, nada. Decidí subirme a la bici, y comenzar el trabajoso pedaleo.

Cuando llevaba 10 minutos pedaleando, y ya había comenzado a sudar por el dolor del movimiento repetido, apareció una chica, con el uniforme blanco de la clínica.

-Hola, ¿tú eres F.?-dijo la chica, con una voz segura pero dulce a la vez.
-Sí-conteste entre jadeos.
-Pues bájate ahora mismo de ahí, que yo no soy partidaria de la bici para tu lesión. Vamos a trabajar los movimientos en la camilla, y haremos algo de masaje.
-Vale-dije, obediente, con esa disciplina resignada y servil con que los pacientes se someten a los profesionales sanitarios.
-Me llamo Janis, y sí, antes de que preguntes, mis padres fumaban muchos porros y les gustaba Janis Joplin, sí –me dijo con una media sonrisa.

Mientras nos trasladábamos del gimnasio a la sala de masaje, pude echarle un vistazo: era bajita (no creo que llegara a 1,65 de altura), de caderas redondeadas, y tenía unas tetas de un tamaño considerable. Morena, y de ojos verdes, era una de esas mujeres guapas “en una segunda mirada”. No llamaría la atención por la calle, pero si entrabas a una academia de inglés y ella estaba en tu clase, a buen seguro que comentarías con tus amigos “en mi clase hay una tía muy atractiva”.

Le calculé 25 años bien llevados.

-Túmbate en la camilla, Indurain –me ordenó con voz firme pero socarrona, haciendo referencia a mí “afición” a pedalear.

Me fijé en que llevaba un tanga azulado bajo la ropa, totalmente blanca (chaqueta “de médico” y pantalón blanco, zuecos blancos). Probablemente, estaba convencida de que no se transparentaba, pero sí que se podía apreciar que su rotundo culo estaba adornado por esta prenda.

Me tumbé boca abajo, y durante unos minutos, Janis manipuló mi pierna, haciéndome constantes preguntas sobre dónde me dolía. Luego, me ordenó que me pusiera boca arriba, y repitió las mismas operaciones.

Al de un rato, musitó entre dientes “Tienes la columna mal alineada, voy a tener que pegarte un tirón”.

Y se situó en la cabecera de la cama, y comenzó a tirar de mis brazos. Primero de uno, y luego de otro. Estábamos en una sala en la que había otra camilla (una señora de 70 años, que se había caído por las escaleras, con la que trabajaba otro fisioterapeuta), pero una cortina blanca y una buena distancia nos separaban de ella.

Los movimientos sobre mis brazos y piernas habían empezado a hacerle sudar, y el bamboleo de sus tetas sobre mi cara era constante. Cerré los ojos para que aquello no fuera demasiado obvio. Pero la buena voluntad duró poco rato. Cuando cogía mis pies (“relájate, chaval, que estás tenso como un muelle”) y los aplastaba contra su pecho notaba el sujetador, acariciando mis plantas de los pies. La carne mullida pero compacta.

Al cabo de un rato me dijo:
-Con toda esta ropa no puedo currar, chico. Quítate el pantalón y la camiseta, y quédate en calzoncillos.
-No llevo calzoncillos, es un pantalón de fútbol-objeté timidamente.
-Pues bueno, chico, en pelotas, a ver si vas a creer que eres el primer hombre que se desnuda aquí… Luego te pongo una toalla encima, tranquilo.

Ese “aquí” quedó flotando en mis recalentadas meninges. Obviamente, ella se refería a “aquí en la consulta”, pero cabía la posibilidad (y mis hormonas querían creerlo) de que ella se refiriera a “aquí, ante mí”.

Me desnudé de espaldas a ella (“ponte boca arriba”) y comprobé que tenía el pene en esa situación en que no está erecto, pero tampoco relajado. Traté de pensar en cosas horribles (la escena de “Syriana” en que le arrancan las uñas a Clooney suele funcionar) pero fue inútil, así que me tumbé boca arriba en la camilla, como si siempre tuviera el pene de ese tamaño. Fingí, patétiamente, que nada sucedía.

Otro tanto hizo Janis. Me di cuenta de que miraba mi polla, pero hizo un leve gesto con los labios y me la tapó con la toalla.

Entonces, abrió un tarro de crema lubricante, para comenzar el masaje.

-Te voy a dar mucha crema por el muslo y la ingle, porque eres bastante peludo, y no quiero darte tirones. Si te hago daño me avisas, ¿vale?
-Estaba pensando en hacerme las ingles brasileñas, pero me han dicho que esta año ya no se va a llevar el tanga…
-Jaja, así me gusta, sentido del humor, jaja – su risa era perfecta, ni escandalosa ni mojigata.

Estuvo un buen rato masajeando la inserción de la pierna en la cadera, y en ocasiones rozaba mis testiculos, la ingle… La cosa fue poniendose peliaguda. Mi pene crecía lentamente, pues yo luchaba contra su voluntad de crear un buen bulto en la toalla. Pero aquello ya era imposible de disimular.

Mire al techo, pensé en la muerte, las oposiciones, Iwo Jima, arañas y martillazos en el dedo, pero fue inútil. La polla se me había puesto completamente dura.

Antes de que yo me atreviera a decir nada, ella se arrancó:
-Tranquilo, que no pasa nada, es una reacción natural del cuerpo humano, no pasa nada. No deja de ser un halago… -pequeñas gotitas de sudor perlaban su frente, su labio superior, su escote. El esfuerzo que hacía por movilizar mi pierna era importante.

-Ya, es que… No quiero que…-es lo único que acerté a decir.

Ella siguió con su trabajo durante unos diez minutos más. Se dio la vuelta, y fue a por un poco más de ungüento lubricante. De repente, deslizó la mano bajo la toalla y comenzó a masajearme la polla, sin levantar la toalla, con la mano untada en aquella resbalosa crema.

-Espero que no te moleste, pero es que me cuesta mucho concentrarme en mi trabajo con una polla tiesa delante de la cara…
-No, no es molestia…-jadenado como un perro en celo.-Aunque, ya que estamos, retira la toalla, ¿no?

Obediente, retiró la toalla, y dejó a la vista mi cicatriz de la cadera y mi polla, completamente dura, hinchada, brillante y lubricada.

Me incorporé, con una mueca de dolor, y traté de besarla.
-Besar a los pacientes vulnera el código ético de este Centro Sanitario…
-Y ese código ético, ¿dice algo de follártelos?
-Nada de nada -y con una media sonrisa, se separó de la camilla y puso las dos palmas de las manos sobre la pared, separando las piernas. Quedó completamente de espaldas a mí, que me levanté de la camilla, desnudo, con dificultad, pero sin dudar.

Me acerqué a ella por detrás, y le besé en el cuello. Agarré su cola de caballo y, con la otra mano, magreé sus tetas, que estaban comprimidas en un sujetador que a duras penas podía contenerlas. Torpemente, le desabroché la chaquetilla blanca, y comprobé que, como suponía, debajo sólo llevaba un sujetador negro. Decidí no desabrochárselo aún, y le acaricié las tetas con fuerza, mientras frotaba mi polla contra su culo, los dos de pie, mirando a la pared.

-¿No piensas bajarte los pantalones? Tengo otro paciente esperando en 20 minutos…

No me hizo falta mucho más estímulo, así que le bajé los pantalones, sujetos tan sólo con una goma elástica, y quedó vestida tan sólo con un minúsculo tanga azul, el sujetador negro y los zuecos blancos.

Comencé a acariciarle el sexo por encima del tanga, y noté el calor, calor que, por otro lado, desprendía todo su cuerpo.

-Oye, me gusta el sexo un poco salvaje, no te cortes, guapo…
Oir aquello me puso muy cachondo, y comenzó la función.

Le saqué las tetas del sujetador, sin quitárselo, y le retorcí un pezón, mientras le decía “¿Te gusta así, puta?” y otras lindezas por el estilo.

Le mordí en cuello, y le di sonoros azotes en el culo (sin importarme que me oyeran en la camilla de al lado, iba embalado) y le tiré del hilo del tanga, que tiraba a su vez de la parte delantera de la prenda, frotándole el clítoris. Esto le puso a mil, y se desabrochó en un rápido movimiento el sujetador, liberando por completo sus poderosos pechos. Mordí un pezón, escupí sobre una teta, me volvía situar detrás y le bajé el tanga hasta los tobillos.

Cogí una buena cantidad de crema lubricante, y se la unté por las nalgas, por el coño, por las tetas, por mi polla. Seguí frotándome contra ella, desde atrás, mientras le agarraba las tetas con una mano, y con la otra le acariciaba el clítoris, que había alcanzado un tamaño considerable.

Hizo un gesto para quitarse los zuecos, pero no le dejé: “Déjatelos puestos, que te añaden unos centímetros y así te follo de pie”…

Cuando ya no pude más, le metí un dedo en el culo y la polla en el coño. Jadeábamos, y estábamos completamente sudados, y untados de lubricante. Aquello era como un Aquapark.

Estuvimos dándole al mete saca un rato, de pie, por detrás, mientras le acariciaba el clítoris…

-Ah, cabrón, me voy a correr, dale fuerte… -aguanté justo hasta que se corrió y tuve que sacarla rápido, porque me iba a correr dentro de ella. Habíamos cometido la locura de no usar condón. Y la saqué de ella LATIENDO, en ese punto en que una caricia (de una lengua, de unos labios, de una mano) desencadena el Apocalipsis Seminal.

Ella aún jadeaba, y me dijo “No te vas a quedar así, ¿no? Métemela por el culo, y córrete dentro…”. Intenté introducírsela, ya lubricada, pero le hice daño. “Prueba primero con dos dedos, animal, y sigue tocándome el clítoris”…

Poco a poco, con los dedos, con la lengua, con lubricante, fui dilatando su culo. Cuando ya me pareció que lo tenía dispuesto, le metí el capullo, poco a poco. Una vez que la punta hubo entrado, el resto fue deslizándose lentamente.

El placer era intensísimo. El capullo estimulado por el folleteo, su culo bamboleandose ante mí, mientras le acariciaba el clítoris y le agarraba del cuello.

“Tócate el clítoris tú misma, zorra, que te quiero agarrar bien las tetas”. Y así lo hizo. Yo, agarrado a sus tetas como si fueran mi tabla de naúfrago, follé su culo durante escasos 3 minutos. Ella se tocaba el clítoris, y cuando le llegó el orgasmo, fuertes espasmos invadieron su culo, así que me corrí sin remedio dentro de ella, mientras Janis gritaba “Me corro, cabrón, fóllame el culo, fóllame el culooooo”.

Tras unos instantes de jadeos, un frotar el pene en su culo, lubricado por el semen, nos separamos medio metro.

Ella se volvió, con un hilillo de baba cayéndole por la comisura de los labios, empapada en sudor, y me dijo: “Si eres capaz de aguantar tanto tiempo de pie, igual te tengo que dar el alta…”.

Maniac
26-jun-2008, 15:35
Corleone. Soberbio. Envidia.

Maniac
27-ago-2008, 12:17
Los tres estamos desnudos a la luz de las velas. Me tumbo en la cama y ellas se ponen una a cada lado.
Nos besamos, se ponen de rodillas y al tiempo que unen las bocas me regalan la maravilla de verlas jugar; son tan parecidas y tan distintas a la vez, no sé por cual decidirme. Me incorporo y acerco mi boca a sus pechos y empiezo a besar y a chuparlos intentando encontrar las diferencias, mis manos acarician sus espaldas mientras van bajando hacia la entrepierna. Con los dedos acaricio suavemente unas rajitas que empiezan a calentarse y humedecerse con bastante rapidez. Me empujan hacia el colchón con suavidad y Uma baja la cabeza hasta mi polla, Aiko la sigue y las dos siguen besándose con mi soldadito de por medio.

El chochito de Uma se planta ante mi y empiezo a saborearlo mientras sigue la fiesta en mi bajo vientre; apenas acierto a coordinar, los lametones van al ritmo de los impulsos que van llegando a mi cerebro. Al rato deciden cambiar las tornas y la esencia de Aiko va difuminando la de su predecesora, pero en algún momento todo se vuelve un poco más confuso y su boca acaba en Uma, la de Uma en ella y la mia... todavia no lo tengo claro.

Al final todo quedó con Aiko tumbada en la cama, Uma demostrando que su boca igual de habil con uno y otro sexo, y un servidor tumbado besando el pecho de Aiko, subiendo brevemente al cuello, tapando su boca con la mia y dedicando momentos a besar sus caderas e intentar robar un poco de nectar de la boca de Uma. Su respiración se fue haciendo más profunda, arrítmica, hasta que los jadeos y gemidos de Aiko pararon en seco, se miraron una a la otra sabiendo qué habia pasado.

Tocó el turno de Uma, me pasé un buen rato besándola mientras se contorsionaba de placer, realmente estaba pasándolo en grande. Me agarró la cabeza y la fue empujando hacia abajo. mi cabeza topó con la de Aiko y ésta me cedió el puesto mientras subia para ocuparse de su amiga. Las piernas de Uma me apretaban la cabeza para demostrar que mis dedos y mi boca estaban a la altura. Levanté un momento la cabeza para tomar aire y vi a Aiko agazapada sobre Uma.

"Fóllatela" esas palabras activaron un resorte que hizo que me levantara y me acercara al desafiante trasero de Aiko, me arrodillé tras ella y empezé a bombear mientras contemplaba como la besaba, la acariciaba con una sana lujuria que sólo era interrumpida por alguna embestida lo bastante fuerte para hacerla soltar su presa.

Cuando las piernas me empezaron a temblar decidí cambiar de chica y postura. Me puse frente a Uma y empezé a follarla con suavidad, pero el buen hacer de Aiko ya se había encargado de facilitarme el trabajo. Casi de inmediato estaba moviendo las caderas con el ritmo de una locomotora a pleno rendimiento mientras mis manos paseaban por los dos cuerpos que se retorcían ante mi. Acaricio la espalda de Aiko distraídamente en dirección a sus nalgas y jugueteo con su rajita un rato, como si no quisiera la cosa un tímido dedito se acercó a la puerta trasera, la mirada que me lanzó tenia una mezcla de sorpresa y desaprovación, capté el mensaje "Mi culito es intocable".

Me acerco más a Uma y le digo al oído "¿Tú no me fallarás verdad?", me tumbo a su lado y la agarro por las caderas para recostarla contra mí. Apunto con cuidado la punta del capullo y lentamente voy dejando que resbale por su tercer ojo, cuando ya tengo una parte dentro separo las piernas de Uma para que Aiko disfrute el espectáculo. Pronto se cansa de ser una simple espectadora y decide participar, la quemazón de mi polla entrando y saliendo de su culo y la suavidad de la lengua de Aiko en su coño crean una expresión de placer en la cara de Uma que no creo haber visto muchas veces. Un par de violentos espasmos desalojan mi polla obligandome a recolocarla, hasta que Uma me pregunta dónde quiero descargar. "Dónde gustes"

Me vuelvo a arrodillar, esta vez ante las dos. Me quito el condón y empiezo a menearmela mientras las lenguas de las dos van jugando a tres bandas, finalmente lo suelto todo en una serie de disparos con mayor o menor punteria. Me agacho y recojo con los labios las perlas que se han escapado de sus bocas. Nos miramos, una gota de sudor resbala por mi nariz y cae en el colchón.

Las chicas decidieron ducharse juntas y por su cuenta lo que me permitió disfrutar en solitario de mi egoista sensación de bienestar, que duró hasta que empezé a secarme y me asaltó una duda. ¿Realmente he sido el que mejor se lo ha pasado de los tres?

M. Corleone
27-ago-2008, 12:26
El relato me ha gustado.

Pero, ¡¡ya está bien!!

Que yo no pueda follarme a otras ni en sueños (ver hilo "Mundo onírico") es triste, pero que tú no te quites el condón ni en tus relatos eróticos...

Me quito el condón y

Hombre, ¿de qué tienes miedo? ¿De dejar al personaje de un relato embarazado? ¿De las RTS (Relatos de Transmisión Sexual)?

Ya que le vas a dar por el culo a Uma en tu relato, dale por el culo sin condón.

Pero sigue escribiendo, que me gustan tus ideas.

Koyneras
02-sep-2008, 17:00
que vuelvan que vuelvan los relaaaaaaaaaatos!

Maniac
02-sep-2008, 21:39
Tranquilo, chico, tranquilo... Dame tiempo a encontrar una fuente de inspiración...

Wendy
03-sep-2008, 00:41
Hay muchas razones para publicar por estos lares algo de semejante calaña, la principal de ellas es estar caliente. Las demas son accesorias y por ello menos importantes. Una de ellas puedes ser tu.


A quien se dé o no por aludido


Mis dedos. Toco con la punta de mis dedos la curva de donde emerge uno de mis pechos. Luego caen. Decaen bordeando la línea sinuosa pronunciada que une mi cintura y cadera. Se me pone la piel de gallina y de mi boca entreabierta emerge un leve suspiro, tan sumamente entrecortado que termina muriendo nada más nacer de mis labios.

Mis dedos. Mis dedos siguen su itinerario hacia donde se fusionan mis muslos. Recorro lo poco que decora mi pubis y siento en la dureza del vello como aumenta mi excitación. Y aún más ansiosa llego. Me topo con el calor húmedo que tantas otras veces he sentido y he echado tanto en falta y sigo tanteando para encontrar aquel botón sonrosado que me aporta tanta felicidad.

Me excito, me humedezco, me meto dos dedos y termino.
Sencillo, amado, necesitado.
Perfecto.

Maniac
22-sep-2008, 13:56
Apoyó la cabeza en mi hombro y un mechón rebelde me hizo cosquillas en la nariz. Aparté la cabeza y miré al espejo antiguo que había al otro lado de la habitación y a la mujer que estaba reflejada por delante de mí. Tenia la silueta de una montaña rusa de las antiguas -las de madera, que tanto me gustan, las piernas formaban una suave pendiente que caía con brusquedad al llegar al trasero redondeado y volvía a ascender para caer con brusquedad a la altura de los hombros -parcialmente ocultos por una media melena cobriza.

-¿Estás nervioso?
-¿Por qué lo dices?
-El corazón te va a mil por hora
-No... Es que late muy fuerte, hay que mantener el calor
-Ya lo veo, estás ardiendo. Cualquiera diría que tienes fiebre...

Me volví hacia ella y puse mi cara frente a la suya. Le dí un beso tímido que ella me devolvió con descaro, la abrazé y bajé un poco más para ponerme a la altura de su pecho. Tenía unos pezones grandes y suaves. Con cuidado me meti uno en la boca disfrutando más la textura que el sabor -aún no tenía ese punto que da el sudor sobre la piel de una mujer. Poco a poco noté como se iba poniendo duro y jugué a intentar agarrarlo con la lengua.

Pasó una pierna por encima de mi cintura y me puso bajo ella, le dediqué tiempo al pecho que había desatendido mientras restregaba su entrepierna por mi cada vez más ansioso amiguito. Se deslizó rozando mi cuerpo con el suyo y empezó a besar mi cintura, cerré los ojos y la incandescencia dió paso a una sensación húmeda, como si todo el bochorno de un dia de verano se hubiese concentrado en mi bajo vientre.

Me mordí el labio para contener un gemido, el siguiente se encargó ella de ahogarlo besándome como si fuera a morir al dia siguiente. Bajó una mano y me guió camino a su interior, se puso a horcajadas, empezó a moverse con un ritmo suave, con cuidado, como si fuera a romperme.

-Espera, deja que me ponga yo encima...

Se tumbó y separó las piernas. Me quedé mirando el vello recortado con gracia que adornaba su sexo y acerqué mis labios, la besé y dejé que mi lengua se deslizara por todos los rincones. Me agarró del pelo y me obligó a subir la cabeza

-Te quiero dentro...

Me coloqué entre sus piernas y me atenazó con los muslos, me empujó dentro de ella y empecé a moverme lentamente. Poco a poco sus caderas empezaron a marcar un bombeo más frenético, las mías intentaban seguir el ritmo mientras mi cerebro daba órdenes para retrasar el orgasmo lo más posible. Cerré los ojos y me quedé quieto un momento.

-Tranquilo, puedes correrte, quiero sentirlo...

Como si estuviera viendo la meta de una maratón hice un último esfuerzo para embestir a toda velocidad hasta que, con los sentidos nublados, me dejé caer sobre su cuerpo.

Me quedé mirando al techo, fumando.
-¿En qué piensas?
-En muchas cosas a la vez y nada en concreto.
-¿Te ha gustado?
-¿Sabes que podemos meternos en un lío? Me sacas 12 años, esto es delito...
-Y si mi marido se entera nos mata a los dos... ¿Te ha gustado o no?
-La primera vez no la olvidas, sea buena o no.

Wendy
22-sep-2008, 15:10
Acaricio tu espalda. No es la primera vez. Ya la he acariciado otras veces, más veces con los ojos cerrados que abiertos y con más ganas de acariciar otras zonas que ésta. Pero ahora mismo lo hago con afecto, pasuadamente, como si no quisiese entorpecer con ninguna brusquedad alguno de mis movimientos.

Rodeo cada una de esas pequeñas dunas que forman el eje de tu columna. Las rodeo con
las puntas de mis dedos como otras veces lo hice con mi lengua exhausta. Esta vez lo hago con el gracil modo del levante cuando intenta no arrastrar su arena. Me dedico a jugar con tus dunas y sonrío. Salitre en mis manos. Empiezo a ponerme caliente.

Sigo acariciando tu espalda. Y esta vez lo hago en las líneas marcadas de tus escápulas (rompeolas donde ahora mismo chocan todos mis deseos). Cierro los ojos y al palparte me doy cuenta que aún quedan rastros de esas uñas bien clavadas desde aquel entonces. Sonrío timidamente.

Me encamino hacia los bordes de tu espalda y recuerdo mejor que nunca que esos confines más de un día fueron mi cama mientras dormía. Los rememoro como el lugar donde me entregué en mi último orgasmo. Esos mismos son los límites que ando tanteando con la pulpa de mis dedos como el que destroza una nube del cielo con la delicadeza de sus dedos. Como te adoro...
...
...
Decido terminar con esto. Te rodeo la cintura, tomo un desvío a tu nuca y me encuentro masajeando aquel lugar en el que tu solías acariciarme con tu aliento. Me estremezco.Te doy un beso y me aparto.


Que amigos somos. Ya he terminado con la crema protectora.

M. Corleone
08-jul-2009, 12:36
Mi chica entra en casa. Trae el periódico, una barra de pan y una revista.

-Felicidades dormilón-me dice mientras me revuelve el pelo, yo todavía en pijama, recién levantado-¿Quieres que te haga un zumito de naranja, que esos 34 años merecen un premio?

Le sonrío con cariño, y le digo que sí, que sí que me apetece un zumito, como no.

-¿No tienes curiosidad por saber cuál será tu regalito?-me dice con sonrisa picarona.
-Pues sí, este año no tengo ni idea de qué me va a caer...
-Y tanto que no tienes ni idea-se ríe, mientras hurga en la bolsa que ha traído de la calle. Saca un ejemplar de la revista FHM, en cuya portada aparece el siguiente titular: "Las finalistas a Vecinitas 2009". Diez impresionantes chicas, posan desnudas en la portada, untadas de crema hidratante.

-Jaja, ¿este es mi regalo? ¿La revista FHM? No está mal, jaja, que tu chica que compre revistas picantes...-veo que me dice que no con el dedo, con la cabeza, con esa sonrisa que quien te oculta información, de quien sabe más que tú.
-No, chico, que no te enteras, que tienes que escoger a dos de estas…
-¿Escoger? Jaja…-ella ya ha metido mano en el pijama, y tras untarse la mano con la mantequilla que yo estaba comiendo, me masajea la polla, que se me ha puesto dura, masaje más la visión de la portada de la revista en potente combinación.
-Escoge, tú sólo escoge a dos de ellas…

Abro la revista, y tras repasar durante un rato las fotos, escojo a una chica morena de piel canela, con grandes tetas naturales y a una chica mulata, con el pelo afro y un culo muy duro.

-Esta morenita de tetazas gordas y esta mulata son las que más me ponen, con diferencia –digo entre gemidos, estoy a punto de correrme.
-Vale, dame diez minutos-mi chica acelera sus movimientos con la mano, y me correo con un gruñido sordo. He manchado todo el pijama de semen, ahí, sentado en la mesa de la cocina, y mi chica, sin limpiarse el semen de la mano, comienza a desnudarse mientras hace una llamada por teléfono.

-Sí, como habíamos supuesto, ha escogido a Sonia, la morena de tetas gordas, y a la mulata. ¿Cuándo? Vale, perfecto.-se gira, y me mira, y me dice con seguridad: -Vete poniéndote cómodo, estarán aquí en cinco minutos.

-Jajaja- me río yo, y voy a darme una ducha, convencido de que todo el numerito no es más que teatrillo, y que con lo que acaba de hacer ya me ha ofrecido un buen regalo.

Salgo de la ducha, aún algo excitado, y me encuentro a mi chica desnuda en la cama, con las dos mujeres que acababa de ver en la foto. Son ellas, no estoy soñando. Me miran con gesto divertido, y yo reacciono de una manera curiosa: me entra la risa. Pero, mientras me río, ellas comienzan a besarse entre sí, y mi erección vuelve, como un tren de mercancías puntual a su cita.

Me acerco a la cama (de matrimonio, gigantesca, dos por dos) y retiro la sábana. Las tres están vestidas únicamente con un microscópico tanga (cada uno de un color). Me decido por el culo de la chica morena (Sonia) y le obligo a ponerse boca abajo, mientras le lamo el ano. Tiene el coño totalmente afeitado, y me paso un buen rato lubricándole el culo, mientras con el pulgar le acaricio el clítoris. Su espalda arqueada se luce ante mí, sus nalgas generosas pero buen formadas se contonean, mientras, a mi lado, la chica mulata (que se presenta, se llama Josephine, tiene un ligero acento anglosajón) comienza a comerle el coño a mi chica, mientras Sonia se deja hacer.

Estoy cada vez más cachondo, así que decido primero probar el coño de Sonia (un, dos, tres empujones) y paso a la acción con su culo, que recibe mi polla como si hubiera sido diseñado para ello. Como una vagina bien lubricada, me deslizo adelante y atrás, sacándola de vez en cuando para poder ver la dilatación de ese culo que es como un gran sumidero espacial. Cuando noto que estoy a punto de correrme, cojo del pelo a mi chica, y le atraigo la cabeza hacia el culo de Sonia, e invito a Josephine a que haga el trabajo de preparar el coño de mi chica para mí.

Durante unos instantes, me separo del cuadro impresionista (mi chica sobre Sonia, Josephine sobre mi chica) y me deleito con las imágenes que quedarán siempre grabadas en mis neuronas. Voy al baño, y cojo un bote de aceite hidratante. Mientras sigue la acción, unto a mi chica y a Josephine, y dejo inmaculada a Sonia y sus tetas gigantes. Presto especial atención al negro culo de Josephine, a esas piernas como columnas griegas, y cuando acabo la tarea, se la meto en el coño a mi chica, a cuatro patas, mientras le pido a Josephine que se ponga también a cuatro patas, a lado de ella. Así, mientras mi chica le come el coño a Sonia, y yo se la meto a mi chica, magreo las nalgas de la negra, y le meto dos dedos por el culo.

Noto que mi chica contrae los músculos del coño, quiere que me corra, pero la saco justo a tiempo, y les pido a las dos invitadas que le coman el coño a mi chica. Mientras lo hacen, estrujo pezones, escupo en anos, pego cachetes en nalgas, tiro de melenas onduladas y susurro frases soeces en oídos.

Cuando no puedo más, escojo el culo de la negra, y me lo follo durante 15 intensos segundos, las manos en su cintura, penetraciones fuertes y profundas, y me correo dentro de ella. Como es mi día especial, le pido que ejecute unas cuantas contracciones de los esfínteres, para que el semen chorree de su culo hasta el coño de Sonia (difícil numerito que ejecutan con precisión, no son novatas) y mi chica y yo miramos este proceso mientras le masturbo el clítoris. Cuando las dos invitadas tienen ya sus sexos cubiertos de mi semen, mi chica se gira y me pregunta: “¿Te importa que sigamos un rato sin ti?”

Cristof
08-jul-2009, 12:50
Joooooder Corle, mi portátil está levitando.

M. Corleone
08-jul-2009, 13:20
He recibido varias piedras verdes de foreros hombres, pero ni una sóla piedra verde o comentario positivo de foreras.

Hay dos opciones:
1) Que no se hayan tomado la molestia de leerlo, por largo, por aburrido.
2) Que lo hayan hecho, y que tanto sexo anal, tanto cachete y tanto prisma eminentemente masculino (tríos con la novia y dos tías más, una de ellas negra, en la que el hombre domina y taladra anos, semen que vuelve a salir de un culo) no les haya resultado interesante.

Quiero opiniones femeninas.

PD: Releyéndolo veo que le falta un mejor desenlace, que lo he escrito corriendo, pero es que estaba muy cachondo, y he tenido que ir a practicar el onanismo en horario laboral.

Pitufo Cabrón
08-jul-2009, 13:25
Siceramente, me ha gustado hasta que aperecen las vecinitas, luego me ha parecido un rollo.

M. Corleone
08-jul-2009, 13:27
Siceramente, me ha gustado hasta que aperecen las vecinitas, luego me ha parecido un rollo.

Es que ES un rollo. Es para hombres facilones, de los que se ponen palotes leyendo historias burdas y sin mucha literatura (ni imaginación).

Algunas personas necesitáis más ingenio, rodeo y situación morbosa, otros leemos "se la metí por el culo" y ya estamos palotes.

Agradezco tu sinceridad, Gandalfini.

Alhana
08-jul-2009, 13:29
No me lo he leído todavía, en el curro normalmente me salto los ladrillos, los vídeos y cualquier cosa que me lleve más de 30 segundos. Siempre me digo que luego lo leo, pero casi siempre se me olvida.

Esto también se aplica a mis respuestas de más de cinco líneas, por eso soy la reina del forochat.

Cristof
08-jul-2009, 13:43
Vale, reconozco que no lo he leído del todo, sino a salto de mata, pero me ha molado. Semos unos guarretes con clase, ¿eh Corle?

M. Corleone
08-jul-2009, 13:44
Vale, reconozco que no lo he leído del todo, sino a salto de mata, pero me ha molado. Semos unos guarretes con clase, ¿eh Corle?

Lo semos.

Alhana, generalmente yo también me salto los tochos, salvo los relatos de Shaki, cuando Milton escribía, las reflexiones filosóficas de Nada y algún que otro Cuent You verdaderamente sentido (de quien sea).

Los tochos, esos grandes compañeros.

Selene
08-jul-2009, 14:02
Siceramente, me ha gustado hasta que aperecen las vecinitas, luego me ha parecido un rollo.

A mí me ha encantado, hay que diferenciar el erotismo sutil del cochino y guarrete.

Es como si comparamos una peli de los 70 erótica con una gonzo de hoy en día.

Dr Pitingo
08-jul-2009, 14:37
Corle, no te ofendas, pero es algo TAN IMPOSIBLE que simplemente, uno no se ve en el relato...

Eso si, estar, como fantasia, esta cojonudo

Ryback
08-jul-2009, 15:52
Pues a mi me ha encantado.

Lo de las contracciones de esfinter para sacar el semen ha sido la culminacion perfecta, pues justo ayer vi un video en el que ocurria eso.

Viva Corleone, es el mejor.

Dr Pitingo
08-jul-2009, 16:03
Gran conocedor del ano y sus funcionalidades...

M. Corleone
09-jul-2009, 07:46
Corle, no te ofendas, pero es algo TAN IMPOSIBLE que simplemente, uno no se ve en el relato...

Eso si, estar, como fantasia, esta cojonudo

El relato está basado en que, un día, sin que yo se lo pidiera, mi Santa Esposa volvió del video club y me trajo a casa la revista FHM (sería el año 2004 o 2005, salía Mireia Artal, alias "Chiqui") con las finalistas a vecinitas, y me dijo algo así como "Toma, para que te alegres la vista".

Nunca más ha vuelto a comprarme revistas cochinas, tal vez porque le hice caso y me alegré la vista.

La tal Mireia fue finalista porque mandó ésta foto casera (http://3.bp.blogspot.com/_smlq8Xsehq8/SPrxa_gnc1I/AAAAAAAAAFM/yYGAQH5-Onk/s320/Mireia_Artal_011.jpg) a la revista..

Ryback
09-jul-2009, 08:29
Me acuerdo de esta churri.

M. Corleone
09-jul-2009, 08:41
Me acuerdo de esta churri.

Le voy a abrir un hilo al culo de Mirei Artal, Chiqui, mujer con nariz picassiana y culo esculpido en mármol.